Resumen de un proceso radical y transformador desde la misma esencia de una identidad y una riquísima conjunción de historia y tradiciones combativas, la Asamblea de Balance del Partido Comunista de Cuba (PCC), en el municipio de Amancio, reafirmó los anhelos de un pueblo cada vez más decidido a luchar contra viento y marea por el ideal de felicidad, justicia social y progreso.

El resultado de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso de la organización política rectora de la sociedad cubana, ocupó el centro de análisis del cónclave, que reunió a 201 delegados en representación de todos los sectores de la vida económica y social.

En la cita partidista se trazaron nuevas pautas para fortalecer el funcionamiento de la vanguardia comunista, a tenor de la urgencia de actualizar el modelo económico cubano con una esencia socialista,  pues se sabe que no puede existir una verdadera economía divorciada de un esquema ideológico.

Esto en Cuba se explica de la siguiente forma: la economía socialista, donde los medios de producción y las fuerzas productivas, con sus insoslayables relaciones entre los hombres desde una perspectiva eminentemente social, son propiedad de la sociedad en su conjunto. Y la ideología revolucionaria y comunista, como forma de dignificar al hombre y no convertirlo en una mercancía, es vital para construir una nación con altos niveles de desarrollo económico y humano.

Pero, ambos conceptos, economía e ideología, adquieren para los cubanos una fuerte connotación cuando de identidad, valores y principios se trata. La historia de luchas por la independencia en la Isla, desde las primeras sublevaciones aborígenes hasta el triunfo revolucionario del Primero de enero de 1959, es parte indisoluble de los retos pasados, presentes y futuros de un pueblo que se renueva y fortalece.   

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, al resumir la Primera Conferencia Nacional del Partido, hizo alusión a cuestiones vitales que nos atañen a todos, porque la observancia y estricto cumplimiento de ellos depende en gran medida la continuidad histórica del sistema político y social conquistado por la Revolución.

Hay ideas que ya resultan claves para cada uno de nosotros; el papel del Partido como factor aglutinante no puede confundirse con la quimérica idea de renunciar al principio de una sola guía política pues equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad que distingue a la mayor isla del Caribe.

Raúl insistió en que la conformación de una sociedad más democrática contribuirá también a superar actitudes simuladoras y oportunistas surgidas, al amparo de la falsa unanimidad y el formalismo en el tratamiento de diferentes situaciones de la vida nacional.

Con claridad meridiana, se precisó que en los momentos actuales, donde el mundo se debate entre nuevos cantos guerreristas, crisis financieras y ambientales de impacto global, injusticias abismales, rebrote de doctrinas fascistas y xenófobas,  se imponga la filosofía de trabajar y perseverar con Orden, Disciplina y Exigencia en cada frente o tarea cotidiana.

Asimismo, se llamó a cumplimentar los objetivos trazados, dejando atrás el lastre de la vieja mentalidad y forjar con intencionalidad transformadora y mucha sensibilidad política la visión hacia el presente y el futuro

La Asamblea de Balance de los comunistas amancieros trascendió por su contenido e importancia medular, pues convocó a la reflexión, a revertir errores y tendencias negativas; es punto de partida para perfeccionar todo un entramado social sólido y poderoso, que se nutre del legado integrador de José Martí, como figura excelsa del siglo 19 cubano en todas las facetas de la vida, y fundador del Partido Revolucionario Cubano; Carlos Manuel de Céspedes, quien se apropió del concepto Patria con la visión de los padres fundadores; Ernesto Che Guevara, por su pensamiento económico y la tesis de la formación del hombre nuevo, y Fidel Castro Ruz, continuador insuperable de una herencia frondosa para el bien de Cuba y el mundo.

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