Cinco hombres entregaron todo, obteniendo a cambio solo la tranquilidad absoluta de saberse cumplidores de las misiones encomendadas por la Patria.

Defender a los inocentes de los atroces actos del gigante de las siete leguas, fue motivo suficiente para emprender el camino interminable hacia la libertad.

Más, quiso el destino que aquel 12 de septiembre de 1998 marcara el fin de su labor en defensa de los hermanos del mundo y permanecieran, desde entonces, prisioneros en las garras del imperio.

Pero lo que no imaginó jamás el gobierno del Norte fue que se convertirían en héroes, cuya noble causa encuentra cada día el apoyo incondicional en hombres y mujeres de todas las latitudes del planeta.

Son cinco puntas de una estrella que brilla con luz propia, pues los engrandece el arrojo y la valentía conque asumieron sus actos.

Hoy, voces de los cinco continentes se levantan para exigir su inmediata liberación, pues no existe razón alguna para tal encierro.

Están presentes en cada misión  social llevada a cabo por los cubanos, en cada victoria del deporte revolucionario, en cada triunfo político de los pueblos oprimidos, en cada lugar intrincado de la Tierra, en cada corazón de buena fe y amante de la paz.

¿Por qué encerrar la verdad?,  ¿hasta cuándo tanta injusticia?. Cinco mil ochocientos cuarenta y cuatro días es demasiado tiempo, ni un minuto más, ¡los queremos en casa ya!.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar