El desarrollo de políticas y programas dirigidos a lograr el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer en todos los ámbitos y niveles de la sociedad, constituye el propósito esencial de la Federación de Mujeres Cubanas, que  arriba hoy a los 54 años de creada. 

Durante el programa Micrófono Abierto, de Radio Maboas, el protagonismo de las féminas cubanas en pleno fragor revolucionario se hizo tangible en  los testimonios de un grupo de amancieras destacadas, que en distintos momentos de la historia dieron muestras contundentes de sacrificio y batalla por el pleno reconocimiento de los derechos femeninos.

Dos veces Heroína Nacional del Trabajo, Adelaida Tamayo rememoró su incorporación al legendario pelotón Mariana Grajales, cuyas integrantes escribieron páginas gloriosas de productividad en una tarea ardua como es el corte de caña.

“Yo di mi paso al frente cuando llegó la convocatoria para participar en los cortes de caña, agarré la mocha y me fui para Santiago de Cuba. Estuve  cortando durante 15 zafras de forma permanente; fue algo muy lindo para nosotras. Promediábamos 150 arrobas por jornada, y a veces sobrecumplimos esa meta. Ya han pasado los años, pero todavía me siento con fuerzas para continuar ayudando a la Revolución”, afirmó orgullosa.

Esnilda Almeida, trabajadora docente de la escuela especial “Darío Guevara Cabrera”, y María Driggs, fundadora de la FMC, relataron las épicas jornadas de movilización de la mujer  hacia tareas agrícolas de gran envergadura en zonas rurales. También se dedicaron a trabajar con las familias en aras de incorporar a las compañeras a la vida socialmente útil; tuvieron que enfrentarse a los tabúes y prejuicios existentes en aquel entonces, pero se logró el objetivo.  

La fuerza de la mujer en Cuba ha contribuido a fortalecer los cimientos del proceso revolucionario cubano, donde el amor, la ternura y la delicadeza se fundieron en páginas de heroísmo y entrega a una obra que la dignificó para siempre. 

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