Cuánto de ternura y bondad hay en una mujer, pero a la vez cuánta pasión y entrega derrocha quien viene a la vida para dar luz y color a todo lo que les rodea y convertir la arcilla en oro.

De estos ejemplos se llenan las páginas de la historia cubana, basta decir Vilma Espín, quien más hizo por la igualdad femenina en todos los ámbitos de la vida económica, política y social, Ana Betancourt de Mora, la primera en proclamar los derechos femeninos en una sociedad en la que se nos destinada al rincón oscuro del hogar.

Celia Sánchez Manduley, rompiendo los caminos de la sierra para lograr la verdadera emancipación de los cubanos; Ana Fidelia Quirot, poniendo el corazón en la meta para regalarle a su pueblo una medalla; Alicia Alonso, con su virtuosismo llevando lo mejor de su arte al pueblo; Rosa Elena Simeón dedicando gran parte de su tiempo a la investigación y a la Ciencia.

Y así, son tantos los nombres que ensalzan la obra con la miel de su cariño y la hacen invencible y perdurable.

Las filas de de la Federación de Mujeres Cubanas, se nutren de féminas  valiosas que han dejado su impronta y su huella indeleble en cada obra que emprenden.

Las cubanas han crecido como seres humanos y andan con la frente en alto para alcanzar un protagonismo sin precedentes en la sociedad socialista.

Por todas estas razones decir mujer es decir verdad, razón, patria, altruismo, decir mujer es decir Cuba.   

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