Herederos de una rica tradición de luchas y victorias, los amancieros atesoran como estandartes identitarios la alegría, la solidaridad, el espíritu de trabajo y el apego a sus raíces y costumbres.

A partir de su surgimiento en 1976 como municipio de la oriental provincia de Las Tunas,  este pedazo de tierra cubana tiene mucho que contar.

Su denominación actual responde al nombre del líder azucarero Amancio Rodríguez Herrero, asesinado el 18 de septiembre de 1949 mientras defendía los intereses de la clase obrera en el antiguo central Francisco.

Con una población de 38 957 habitantes, -de ellos 19 958 hombres y 18 999 mujeres-, Amancio conjuga historia y futuro para construir cada día una obra mejor.

Unido a sus excelentes condiciones naturales y climáticas  para desarrollar la agricultura, en especial el cultivo de la caña de azúcar, se destacan los notables avances económicos y sociales en la etapa prerrevolucionaria.

Esta comarca guarda con celo momentos trascendentales. Se destaca la presencia del Generalísimo Máximo Gómez Báez durante las campañas invasoras de 1868 y 1895; la construcción del ingenio en 1902; la creación de una célula del M-26-7 en 1958, y de organizaciones políticas y sociales que aportaron mucho a la libertad e independencia nacional, como el Partido Comunista de Cuba (PCC).

La unidad de la clase obrera y del pueblo ha sido clave en múltiples acontecimientos y circunstancias excepcionales. Vale mencionar la Campaña de Alfabetización, la Zafra de los 10 Millones, la Batalla de Ideas, y la recuperación del impacto devastador del huracán Paloma, donde se escribieron páginas de heroísmo.

En el poblado costero de Guayabal, el más afectado por el meteoro, estuvo el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien encomió la respuesta contundente del pueblo.

La Revolución abrió nuevos senderos a favor de la justicia y el bienestar de niños, jóvenes, trabajadores, y ancianos, negros, blancos, sin distingos de razas o procedencia social.

En la educación se transita por nuevos retos para elevar los conocimientos de los pinos nuevos; la salud incrementa sus prestaciones y pone en alto el prestigio de Cuba en otros confines del planeta, y la cultura sostiene el espíritu de la población.

Cada día, el municipio de Amancio se levanta con ímpetus renovadores. Se perfecciona el socialismo con el concurso de sus hijos, y preserva el legado histórico y patriótico de un país soberano que navega victorioso proa al futuro.   

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