Corría el año 1983 cuando Maribel Fernández entró por la puerta grande de la contabilidad y los cálculos económicos. Luego de aquella aventura, transcurrieron varias etapas de su formación en la sucursal del antiguo Banco Nacional de Cuba, hoy Banco de Créditos y Comercio (BANDEC), en el municipio de Amancio.

“Yo comencé muy joven en esta institución; primero como auxiliar de contabilidad hasta que en el año 2000 pasé a ocupar la plaza de Contador Principal, con buenos resultados en mi desempeño. Cuando pasamos a ser sucursal del BANDEC, me mantuve en mi plaza, que pasó a ser Gerente Contable”, expresó esta trabajadora y madre ejemplar.

Asumir complejas responsabilidades fue un reto para Maribel. “Imagínate, después de transitar por varias funciones, me dieron esa tarea que no resulta muy fácil para una mujer, y más cuando se trata de revisar día por día las cuentas internas y de los clientes, todas las operaciones que realizamos, en fin, son muchas cosas. Además de que somos los responsables de velar por el funcionamiento contable de las entidades del municipio; también somos fieles custodios de su comportamiento económico; si falla eso, falla el control interno. Por la seriedad que ponemos a esos aspectos, hemos obtenido la más alta calificación en los últimos años que otorga el sector bancario en el país”, afirma con orgullo.

Graduada de Contabilidad en 1989 y con una trayectoria relevante del giro bancario local, también ha sido seleccionada en varias oportunidades como economista y cuadro destacado a nivel municipal y provincial. Orgullosa de su labor, ella admite con absoluta seguridad no haberse equivocado cuando escogió lo que más le satisface.

“Me encanta el trabajo del Banco, es arduo y complejo, pero es muy gratificante. Yo me he acostumbrado a este régimen de trabajo y de disciplina, porque los que tenemos que ver con los asuntos económicos, debemos ser honestos y transparentes. Me siento muy reconfortada cuando me voy para mi casa y me acuesto tranquila, porque sé que tengo todos los registros contables al día y sin ningún error. Me siento muy feliz cuando sé que no voy a tener ningún tipo de problema, ni mi institución, porque el banco es parte inseparable de mi vida”.

Así de transparente, dulce y sencilla es Maribel Fernández, un ejemplo del amor, entrega y contribución de los economistas amancieros al desarrollo del país y al bienestar del pueblo.    

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