Bebé, Nené traviesa, Pilar, Meñique, Abdala e Ismaelillo, están inquietos y ansiosos esperando el nacimiento de un niño en una modesta casita de la calle Paula.

El brillo de un lucero sobre el horizonte anunciaba su llegada. Bebé lo besó tiernamente en la mejilla y le regaló un puñado de amor y amistad.

Nené traviesa hojeó con cuidado su libro preferido por última vez, y le dio la pasión por el conocimiento.

Pilar tomó de la mano a la niña enferma y juntas le ofrecieron la solidaridad y el humanismo.

Meñique, la inteligencia y las ideas que vencieron al gigante de 7 leguas; Abdala, el patriotismo, e Ismaelillo la utilidad de la virtud y la fe en el mejoramiento humano.

Todos de la mano rodearon al niño; cantaron una ronda; lo alzaron en brazos  y le entregaron la estrella que ilumina y mata para alumbrar por siempre el camino de la libertad.

Por eso, un día como hoy los niños y las niñas se juntan y hacen una fiesta a la imaginación, al colorido y la alegría para perpetuar la memoria de quien se hizo  hombre universal.

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