Al aniversario 45 de la fundación de Radio Maboas, acaecida el 5 de abril de 1970 en el entonces central Francisco -hoy “Amancio Rodríguez”-, dedicó su emisión sabatina el programa de opinión y debate Micrófono Abierto, de la Novia Sonora del Guacanayabo.

Una representación de trabajadores de este medio de comunicación, que transmite por la frecuencia 1450 Khz en la frecuencia modulada desde el sur de la provincia de Las Tunas, compartió sus experiencias iniciales y los retos para continuar elevando la calidad del mensaje radiofónico.

El profesor Alfonso Aleaga Sanabria, quien fue el segundo director de esta planta y aún se mantiene como escritor de programas, relató los cimientos fundacionales de la radio, gracias a la visión y empeño de los combatientes y revolucionarios Haydée Santamaría Cuadrado y Armando Hart Dávalos, designados por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) para dirigir la Zafra de los 10 Millones.

En sus palabras, dijo que aquel viejo Macondo, -como nombró Haydée al poblado El Francisco-, fue escenario propicio para poner en marcha las transformaciones inherentes al socialismo en esta comarca que antiguamente pertenecía a la provincia de Camaguey.

La nostalgia y el recuerdo de una etapa fundamental en sus vidas, signaron las intervenciones de Manuel Menéndez Pérez, un experimentado realizador de sonidos, y Rosa Pardo Bacallao, recepcionista y auxiliar de los Círculos de Interés, quienes exhortaron a continuar el romance eterno de la magia del sonido, para ofrecer al público un producto de alta calidad.

El relevo de los fundadores y seguidores del proyecto de Haydée y Armando también ocupa un protagonismo clave en las nuevas tareas asignadas a los radialistas amancieros, según expresaron la locutora Yaima Barberán, y el sonidista Norge Atucha Padrón.

La confluencia de varias generaciones de creadores y personal administrativo que han marcado el quehacer de Radio Maboas, la Novia Sonora del Guacanayabo, es el motor impulsor de las grandes realizaciones de los amancieros, y contribuyó a romper el viejo mito de un Macondo que hoy es la máxima expresión de dignidad y soberanía.

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