Costumbres, tradiciones y leyendas promueven la vida de los habitantes del poblado costero de Guayabal, bañado por las cálidas aguas del golfo de Guacanayabo.

El evento sociocultural SolyArte 2015, celebrado del 12 al 14 de junio, culminó su decimoctava edición con nuevos proyectos e iniciativas que tuvieron como meta poner en alto a quienes desde el mar crean expectativas para su propio desarrollo.

Actividades caracterizadoras se desarrollaron en todo el litoral. Las artes plásticas ocuparon su espacio y, como en otras oportunidades, recibieron artistas del norte de la provincia de Las Tunas, con excelentes proyecciones en el lienzo.

Asimismo, la literatura volvió a ser partícipe de las anécdotas de hombres y mujeres que desafían adversidades y hacen de la pesca su mejor aleada. “Los pescadores cuentan” fue el escenario para lograr una estrecha relación entre artistas y esos personajes que engalanan la zona sur del territorio tunero.

En un evento de rescate de tradiciones no podía faltar el arte culinario con exquisitos platos típicos, preparados por las féminas del lugar, así como una exposición de artesanía. En la noche del sábado, los presentes pudieron disfrutar de la presentación de la orquesta Karachi, de la ciudad de Santiago de Cuba, en el oriente cubano.

La gala clausura del  evento SolyArte 2015 retomó la ceremonia de Neptuno para recibir a la nueva sirena de la temporada. Esta vez Catherine Irsula, salió del escenario para durante un año acompañarlo en sus desafiantes aventuras marinas, y velar porque las tradiciones en Guayabal, permanezcan vivas entre sus pobladores.

Se cierran las cortinas. La vida en el poblado pesquero vuelve a la normalidad. En las mentes de sus habitantes solo queda el dulce sabor de tres días en contacto directo con sus raíces más autóctonas.

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