La etapa veraniega es una buena oportunidad para darles riendas sueltas a iniciativas creadoras que contribuyan al desarrollo pleno del ser humano.

En Amancio, dos clubes decidieron intercambiar experiencias y fomentar los lazos de ayuda mutua. Tal es el caso de “Amor por la vida”, que aglutina a niños y adolescentes discapacitados; y al club “Casi como ayer “, que lo integran alrededor de 70 amantes de la música de la Década Prodigiosa.

En el encuentro confluyeron ideas maravillosas, con el objetivo de fomentar valores como la amistad y la solidaridad. Los más jóvenes, desafiando su destino, trajeron como propuesta una rifa; y el resto aprovechó la ocasión para la entrega de regalos útiles.

No faltaron las pinceladas musicales que hicieron bailar a pospresentes, junto a familiares y amigos. Poemas y canciones llegaron por intermedio de niños e invitados, quienes quedaron impresionados ante tanto derroche de amor.

Se trata de una filosofía diferente de vida; esencias que solo son posibles cuando apostamos por los latidos del corazón. Son momentos que nos llenan de regocijo, esperanzas y fe en el mejoramiento humano.

Es entonces cuando entendemos el por qué, como dice “El Principito”, lo esencial es invisible para los ojos.

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