Hay hombres de los que caen en la tierra, de los que caen luchando por sus ideas, que vivirán en otros hombres prestos a luchar, a continuar. 

Esta semilla la sembró el amanciero Edelmiro Martí Corona, un combatiente que supo abrirse camino con la fe inquebrantable en la Revolución.

La muerte se lo llevó a la tumba de los insignes. Pirule, como le llamaban cariñosamente amigos y familiares, escribió páginas de entrega y sacrificio dignas de imitar por las presentes y futuras generaciones.

En su fecunda trayectoria, Edelmiro sobresalió por su actuación en momentos decisivos de la historia patria, en los cuales aportó sus conocimientos y experiencias a la formación del hombre nuevo.

Desde muy joven se incorporó al Movimiento 26 de Julio (M-26-7) en el antiguo central Francisco, asumiendo la responsabilidad de jefe de sabotajes y propaganda, y en la que cumplió misiones arriesgadas como la quema del puente del río Yáquimo, y su participación activa en la Huelga General de 1957, que estremeció los cimientos de la dictadura de Fulgencio Batista.

El triunfo luminoso del Primero de 1959, lo sorprendió con energías renovadas en la creación de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y el Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), que luego dio paso al Partido Comunista de Cuba, siendo fundador de la organización política en la región Amancio Rodríguez.

También dejó su huella indeleble en los días gloriosos de la Campaña de Alfabetización en la Sierra Maestra, el ataque imperialista a Playa Girón,  la Crisis de Octubre y la Zafra de los 10 Millones, desempeñando con éxito las responsabilidades encomendadas.

En 1976 fue elegido delegado de la circunscripción # 49 de La Matilde, cargo que ocupó durante 10 años; formó parte de los Comités Ejecutivo del Poder Popular y del Partido Comunista de Cuba a nivel municipal y provincial, y durante tres mandatos representó a su terruño en el Parlamento cubano.

Por sus relevantes méritos, fue acreedor de las medallas de Combatiente de la Clandestinidad y por los 30, 40 y 50 años de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la 28 de septiembre, otorgada por los CDR, y recientemente la Sociedad Cultural José Martí le entregó el Reconocimiento La Utilidad de la Virtud. 

Quienes conocieron a Edelmiro, lo recuerdan como una persona sencilla, inteligente, muy instruida y con grandes dotes para conversar. Nunca reclamó para sí privilegios inmerecidos; sabía llegar a la gente con argumentos sólidos y no aceptaba lo mal hecho.

Esta es la historia de un hombre cuya trascendencia alumbrará a los amancieros de hoy y de mañana.  Es una clara lección de quien se mantuvo fiel a sus convicciones de revolucionario de pura cepa y recia estirpe patriótica hasta el último aliento. 

 

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