La navidad, también conocida como pascuas, es una de las festividades más importantes del cristianismo. Como es conocido esta solemnidad conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén.

Muchas son las teorías acerca de la fecha exacta, incluso, no todas las culturas y países celebran en este día. Por ejemplo, en las iglesias ortodoxas se festeja el 7 de enero, principalmente en Rusia y Jerusalén.

El término Christmas, empleado por los angloparlantes, significa “Misa de Cristo”. Desde pequeños nuestros abuelos comentaban de la Misa del Gallo o Misa de la Media Noche; todo dirigido a la Sagrada Familia.

Los tiempos cambian y el desarrollo se impone. Hoy el 24 de diciembre es un día donde muchos amancieros también hacen una cena entre amigos y lo miembros del hogar. LO más importante es la unión entre los seres humanos y que no sean las banalidades de la vida las que dividan a los hombres.

Muchos estudiosos afirman que la navidad es celebrada en el mundo por creyentes y no creyentes. Se tarta de llevar a casa esa alegría tan necesaria en tiempos donde las guerras intentan acabar con al existencia humana.

En Amancio aún existen fuertes tradiciones, y aunque todos esperamos el 31 de diciembre para poner el cerdo en la púa, desde antes se respiran aires de tranquilidad y hermandad. La limpieza de fin de año, el nuevo regalo para el árbol de navidad o vestirse de blanco a las 12 de la noche  son costumbres arraigadas en este sureño municipio tunero.

Otros optan por estrenar prendas de vestir nuevas, quemar un muñeco frente a la casa, tirar agua para la calle o rodar un coco para conocer, al partirlo, que nos depara el nuevo calendario. Las propuestas están abiertas, siempre y cuando estén plagadas de respeto y amor a sus semejantes.

Hagamos que estos días sirvan de referencia para encontrar la manera de ser mejores personas. Recordemos a quienes ya no están y que tanto hicieron por nosotros. Busquemos ese modelo, casi ideal pero imperfecto, que tanto nos place entre hermanos, padres, abuelos y familia en general.

Llegó la hora de ofrecer ese abrazo olvidado y que tanta falta hace. Somos uno. Esa es la fórmula para que la vida nos sonría y abrirle así, las puertas al 2016 con sueños para compartir.

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