Sepelio de Miguel García Valdivia en el panteón de las Glorias deportivas de Amancio. Foto: Rafael Aparicio Coello.Concho Migue quién te iba a decir, mientras te debatías entre la vida y la muerte como consecuencia de un proyectil disparado por el odio y la maldad que provocara la amputación de tu brazo, que un absurdo accidente de tránsito cegaría tu existencia cuando la madurez personal y profesional cobijaban tu quehacer cotidiano.

Pero la muerte no puede apagar tu sonrisa diáfana, esa que te agenció amigos, descubrió virtudes y te empinó por los derroteros de la dignidad venida de tu estirpe humilde, sincera, franca y proletaria.

Quién podrá  relegar al olvido tu tránsito por el deporte. Unas veces como técnico, dirigente, especialista o simplemente como aficionado activo, parado en las gradas alentando a tus favoritos, llenado de alegría tus alrededores y a tus acompañantes.

Con trazos indelebles escribiste una historia nacida hace 48 años en un noviembre que presagiaba las molduras de tu carácter alegre.  En ella sobran las cualidades, las mismas que te llevaron a tierras venezolanas, donde compartiste tus conocimientos y mostraste la capacidad  académica y personal adquirida en tu patria querida.

Muchas leyendas pudieran escribirse de tu altruismo, el mismo que te hizo crecer ante la discapacidad  que una guerra cruel y despiadada te otorgó como distinción de solidaridad y valor.

En tu pecho pudieron relucir reconocimientos como: Vanguardia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Servicio Distinguido,  Medalla por la Victoria Cuba Angola, la de Combatiente Internacionalista, sin contar certificados, diplomas y otros pergaminos, pero ninguno tan significativo e imperecedero, como el apelativo eterno de AMIGO.

Mira Migue que nadie venga a decir que te despedimos, simplemente te decimos hasta luego. Tú no eres de los seres que se van sin pasaje de regreso. Te empinarás en tu hijo, sobrinos, hermanos, en esa  hacendosa madre que orlará sus horas con tu recuerdo eterno y la satisfacción de saberte vivo entre amigos, bromas y algún que otro trago.  Hasta siempre hermano.

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