Con el surgimiento del Instituto Cubano de Deportes, Cultura Física y Recreación (INDER), el 23 de febrero de 1961, comienza una etapa de renovación y cambios. La frase de Fidel: “El deporte, derecho del pueblo”, más allá de una nueva visión, echó por tierra conceptos mercantilistas y discriminatorios. Era el momento para que el hombre nuevo, soñado por el Che, creciera en toda su dimensión física y espiritual.

Amancio fue siempre parcela privilegiada. Cual simientes regadas con pasión, muchos nombres llenan de gloria el panteón consagrado al deporte. Cuando se haga referencia a este tema, no debe obviarse la participación de atletas locales en eventos provinciales y nacionales. La pelota, por ejemplo, pasión sublime de los cubanos, tuvo su máximo exponente en los Juegos Centroamericanos de Panamá 70 con el lanzador Gregorio Pérez, quien actualmente brinda su enorme caudal de conocimientos en la patria de Bolívar.

En ese mismo año, la novena local de las bolas y los strikes se adueña del primer lugar en el Campeonato Provincial Primera Categoría, e integra la nómina de la zona oriental. Los pugilistas de Macondo cosechan sus primeros triunfos en el evento nacional por equipos, los torneos Playa Girón, Giraldo Córdoba Cardín y Sierra Maestra. Roberto Reyman, Julio Benítez, Reynaldo Ramírez y Héctor Figuerola, entre otros, se encargaron de regalarnos los primeros alegrones, una vez abierta la senda luminosa del Primero de Enero de 1959.

Por su parte, la natación no se quedó atrás. El poblado costero de Guayabal fue testigo de la disposición de varios jóvenes, graduados en la Escuela de Pesca “González Lima”, de Matanzas, para impulsar el arte de las brazadas. Tritones de esta inhóspita localidad, brillaron en certámenes provinciales, nacionales e internacionales, e incluso llegaron a formar parte del equipo Cuba. La tierra de Omar Torrijos y la cuna del merengue admiraron con frenesí en 1980 la actuación del baloncestista Alberto Arzola Tamayo, por varios años integrante del team de la mayor de las Antillas.

Por eso, las sabias palabras de nuestro Comandante, se hicieron realidad en 1982 con la apertura del primer Complejo Deportivo rústico en la comunidad de El Paraíso, cuyas experiencias se extendieron progresivamente a toda la geografía “macondiana”.

La política de la Revolución fue ganando cada día más espacio en la vida de los habitantes del antiguo central Francisco. Pero, era necesario atesorar en un local toda la hermosa historia del mundo de los músculos. Es así que en 1984 abre sus puertas la Sala de Historia del Deporte, a unos pasos del añejo ingenio. Tampoco se echó a un lado la idea de crear un Círculo de Veteranos, para que aquellos triunfos y anécdotas no se perdieran y formaran parte de nuestra identidad.

¡Qué inmensa alegría la de los amancieros!. La década de los 90 trajo para nosotros el triunfo dorado de Armando Bauzá Martínez en el Campeonato Mundial de Boxeo Argentina 98. Mientras, en la lejana Australia, un espigado gladiador de estos lares, Yordanis Arencibia Verdecia, asustó a los dioses del Olimpo con un bronce en la cita estival de Atenas 2004.

Inspirados en la gran batalla por lograr una cultura general integral, los hijos de Amancio Rodríguez Herrero organizaron las Primeras Olimpíadas Municipales del Deporte, donde por primera vez en la historia, niños, jóvenes y adultos apreciaron los avances logrados por los atletas locales en las diferentes disciplinas.

A 36 años de la Zafra de los 10 Millones, el hoy municipio tunero de Amancio, muestra orgulloso un avance sorprendente en el deporte, con 49 instalaciones, 129 técnicos y 130 activistas voluntarios que se encargan de materializar el sueño de formar hombres y mujeres preparados física y espiritualmente. De ello dan fe los 61 Círculos de Abuelos, los dos mil cincuenta y ocho niños que reciben gimnasia y los 394 grupos de lactantes, atendidos por los técnicos del INDER.

Tierra de campeones, hornada de atletas. Amancio muestra orgulloso cuánto se puede hacer a favor del hombre. En tiempos de batallas excepcionales, la Revolución fortalece cada día los cimientos de la bravura, la resistencia, el coraje. En cada evento deportivo, no sólo está la fuerza física de sus hijos, sino la verdad de un proceso que no se detiene. El puño contundente de los cubanos es la repuesta más certera al enemigo revuelto y brutal

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