Camilo CienfuegosQue decir de aquel hombre que surgió del pueblo y le sirvió como fiel soldado. El de las mil anécdotas y puros valores que lo convirtieron en una de las figuras más paradigmáticas de la historia patria.

De ese niño alegre, jovial, solidario, amante de la pelota y de las artes, que nunca dejó de sonreír ante la más difícil adversidad.

Revolucionario que no claudicó, aún cuando todo parecía perdido y llamó a juntarse con esa cordialidad y disposición, propias de su persona.

Su ejemplo, crece y se multiplica, vive en cada calle, plaza, escuela donde impregna su decoro y sencillez.
Este terruño amanciero tiene marcada las huellas de sus pasos, del jefe de la columna invasora Antonio Maceo, que iría tras el triunfo definitivo.

Tan firme y alto como la Sierra Maestra es legado que nos heredó. Ese que acogió como hermanos a todos los que luchan no importa donde estén.

¿Qué decir entonces de aquel hombre? Sencillamente es líder del pueblo, el más brillante de los guerrilleros.

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