Celebran en Amancio el Día del Campesino

En cualquier lugar  donde nos encontremos es gratificante disfrutar del amanecer. Pero les aseguro que si el sitio escogido es uno de nuestros campos, las emociones se multiplican. Y no solo por respirar un aire puro que tanto aporta a nuestra salud. Se trata del desarrollo agrícola y pecuario que mujeres y hombres logran en cada jornada.

Los campesinos amancieros son sinónimo de porfía. Desafían eventualidades meteorológicas, carencias de equipos, útiles de trabajo, entre otros. Y por si fuera poco logran que el municipio cumpla, al cierre del mes de abril, todos los planes previstos.

Es un sector donde la Revolución siempre depositó su confianza. Muchas páginas de heroísmo escribieron estos labriegos antes de 1959, exigiendo al vil tirano por lo que le correspondía en la tierra que laboraban. Fue Fidel quien acabó con el latifundio y selló por siempre los horrendos crímenes contra una clase más que explotada.

Desde entonces, en cada asentamiento rural reverdecen junto al surco, las escuelas y la atención médica para la familia campesina. Hoy en Amancio, tenemos el privilegio de contar con productores de avanzada.

Programas como el arroz son de referencia con rendimientos por encima de la media nacional. Otros como la entrega de leche, gozan de un reconocimiento por los importantes aportes a la provincia.

Campañas de granos, variedades de cultivos, la apicultura, porcino, ovino caprino y la agricultura urbana, suburbana y familiar, están preñados de la magia que brota de estos hacedores de metas productivas.

No importa cuántas callosidades golpean sus manos, ni el fuerte enfrentamiento con los implacables rayos del sol. El reto se cumple, y gracias a ellos cada amanecer se vuelve más apasionante porque lleva en sí, un sello que solo identifica a los campesinos de la más occidental de las localidades tuneras.

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