El 22 de junio de 1826 tuvo lugar uno de los acontecimientos más relevantes de la historia americana: el Congreso Anfictiónico de Panamá.

Dos días antes de la memorable batalla de Ayacucho, ocurrida el 9 de diciembre de 1824, el Libertador  Simón Bolívar invitó a los gobiernos de la entonces República de Colombia (la grande), México, Río de la Plata, Chile y Guatemala (que abarcaba toda la región de Centroamérica).

¿El objetivo?: lograr la unión o confederación de Hispanoamérica, conformada por lo que fueron antes los virreinatos españoles en América.

Este acontecimiento confirmó la tesis del establecimiento de las bases que conducirían a la unidad americana, cuyo antecedente más conocido fue la célebre Carta de Jamaica, suscrita también por Bolívar.

Admirador de las instituciones griegas, El Libertador soñó con la idea de  rechazar la amenaza extranjera a través de un cuerpo al que llamó anfictiónico, y el cual impulsara la defensa de los intereses comunes de los países colonizados por España.

El ideal anfictiónico que inspiró a Bolívar para realizar la convocatoria, toma como paradigma el ejemplo de los antiguos griegos, quienes acostumbraban a celebrar asambleas con participación de las ciudades para tratar sobre asuntos generales, de interés común.

La anfictionía aseguraba soluciones que contaban con un vigoroso apoyo y contribuían a la concordia entre los pueblos y a la estabilidad de sus instituciones.

De hecho, la celebración de un congreso anfictiónico reuniría a países de un mismo origen, idioma y cultura, los de Hispanoamérica, aún cuando no excluía del todo la presencia de observadores pertenecientes a otras naciones.

Si bien el llamado bolivariano rebasó el límite de lo trascendente, encontró no pocos obstáculos por parte de algunos gobiernos que prefirieron aliarse a otras potencias mundiales. No obstante, el gran mérito del Congreso Anfictiónico de Panamá (también llamado Congreso de Panamá), radicó en el cumplimiento de cinco objetivos fundamentales:

1. Mantener la idea de la Federación con la colaboración o dirección de Inglaterra.
2. Lograr un Anfictionado Americano basado en la igualdad, en una política de verdadero equilibrio.
3. Establecer una alianza contra el peligro exterior y contra las facciones anárquicas.
4. Evitar toda guerra de razas.
5. Mantener el carácter continental del arreglo y la base de igualdad porque excluyen toda idea hegemónica.

La extraordinaria visión de futuro que acompañó al Libertador Simón Bolívar, sembró la semilla de lo que es hoy la América. Es por ello, que se decide instituir cada 22 de junio como Día de la Unidad Latinoamericana y Caribeña.

Desde entonces, se han dado pasos de avance; pese a las similitudes de los pueblos que forman el contexto hispanoamericano, aún es posible construir nuevos puentes en el ámbito económico, político y sobre todo cultural, para de esta forma hacer plausible una  unidad homogénea.

A la distancia de 126 años, el Congreso Anfictiónico de Panamá todavía tiene una fuerza vital tremenda e inspiradora, ya que los propósitos de la convocatoria hecha por Simón Bolívar siguen vigentes en lo que respecta a la conformación de la Patria Grande.

Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia,….marchan en cuadro apretado para propiciar la integración de las naciones libres del yugo colonialista español, y apuestan por la definitiva emancipación contra todo intento de dominio imperialista.

La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y PetroCaribe son el botón de muestra de que la unidad latinoamericana tiene enormes potencialidades para lograr la felicidad y la armonía de quienes habitan en ese gran espacio geográfico que abarca desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

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