Para la familia cubana el homenaje a los padres constituye motivo de alegría y orgullo, como lo asegura Raúl Scull Zayas, un hombre sencillo de pueblo. “Para mí es algo muy grande, tú sabes que nosotros como padres sentimos recelos por lo que pasa cuando festejamos el día de la mujer o el de las madres y nosotros siempre, por lo menos en nuestro caso, tratamos de pasarlo en familia, no me ocupo ni me preocupa el regalo que pudiera recibir o no, lo que sí me  mantiene en tensión todo el tiempo es que la familia se reúna, es decir, todas esas personas que han hecho por uno toda la vida”.

Nacido en el seno de una familia humilde, Raúl todavía recuerda a su padre cuando apenas era un pequeño. “Recuerdo que fue militar casi 31 años, y eso hacía casi imposible el roce más cercano y directo, pero siempre tengo presentes sus enseñanzas en los momentos aquellos en que pudo acariciarme y darme el calor necesario, siempre estuvo inculcándonos cariño y respeto; desde niño siempre fue un paradigma y aspiro a ser como él”.

Visiblemente emocionado, reconoce que la educación paterna se tornó más rígida. “Pudiera decir que fue hasta más seca la manera de tratarnos, mi papá no es una persona risueña, o que nos permitiera muchas cosas como salir a una fiesta hasta tarde en la noche, o sea que él sin percatase llevó hasta la casa esa disciplina militar”.

Como hijo, reconoce no ser perfecto, y como padre intenta darle lo mejor de la educación a su pequeño. “Mira, yo no te digo que sea un modelo, pero es que eso se hereda, y yo también fui militar casi 7 años, pero más que esa rectitud lo que me quedó fue ese arraigo por las buenas costumbres, y por el respeto hacia todas las personas sin distingo de credo, raza, u orientación sexual, por eso trato siempre de inculcarle a mi pequeño Harold esos valores”.

Una de las mayores alegrías para Raúl Scul Zayas es tener la dicha de compartir la formación de su párvulo, y aunque el Día de las Madres guarda especial motivación para todos los cubanos, el homenaje a padres no debe ni puede ser menos, pues sin ellos la vida sería imposible.

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