El fin de la educación especial es garantizar la inclusión a la sociedad de niños adolescentes y jóvenes con necesidades educativas asociadas a discapacidades intelectuales y motrices.

En Cuba aunque se hacen ingentes esfuerzos por mantener esta enseñanza, el bloqueo afecta un mayor desarrollo de los alumnos que egresan de ella.

Malvina Boué Morales, maestra de la escuela especial “Darío Guevara Cabrera” en el municipio de Amancio, expresó que si Estados Unidos no condenara a la Isla con esta política cruel pudieran tener acceso a  bibliografía actualizada y propia de estas instituciones.

Además se dificulta el trabajo en los talleres de formación laboral pues no se cuenta con la materia prima y el equipamiento necesarios para garantizar el aprendiza en uno o varios oficios, significó la educadora.

La directora de la escuela, Odalys Ruiz Romero, puntualizó que si no existiera bloqueo en esta localidad del sur tunero pudieran existir otros centros con laboratorios especializados que beneficiarían a niños con baja visión y audición, pues los pequeños con esas discapacidades deben trasladarse a la Ciudad de Las Tunas para recibir una adecuada preparación.

No obstante esas carencias, la esencia humanista de la Revolución Cubana, hace que sientan menos el impacto del bloqueo, pues en el centro están garantizadas la alimentación, avituallamiento, calzado, uniformes, aulas equipada con computadoras, televisores, y otros medios que permiten su formación.

Sin dejar de mencionar la preparación del claustro de profesores que se esfuerzan para que los alumnos que egresen de esas escuelas lo hagan con un oficio o con los rudimentos necesarios para que se vinculen a sus comunidades como entes activos.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar