Central Amancio Rodríguez
Central Amancio Rodríguez. Foto: Eugenio Castellanos

El municipio de Amancio mantiene un arraigo a su historia, costumbres e identidad. Pero lo que más nos distingue es la actividad económica fundamental; o sea, la cañero azucarera.

Con más de un siglo haciendo azúcar, los trabajadores del sector mantienen su sentido de pertenencia, a pesar de las dificultades y cambios que han enfrentado en estos largos años.

En este ingenio es fundamental el valor histórico que guardan las páginas que un día escribieron hombres que, como ellos, solo buscaban el desarrollo local. El 16 de octubre de 1917 nació el líder del movimiento sindical en este sureño municipio tunero.

Amancio Rodríguez Herrero murió en defensa de los ideales de las clases más explotadas. Paradójicamente hoy los reclamos son otros. Quienes laboran en el sector azucarero exigen  por más calidad en la labor que protagonizan, por ser eficientes, y no perder horas que más tarde influyen en los rendimientos.

Hacer azúcar equivale a garantizar la materia prima desde los campos. La siembra de caña en cada una de las etapas representa la garantía del oro dulce en futuras contiendas. Pero no solo eso, además, influye en los  derivados para elaborar alcoholes y rones de producción nacional y la comercialización en el exterior.

La actividad fabril es, sin dudas, la que determina las fortalezas del colectivo que suman a cientos de hombres y mujeres. Ellos con su quehacer dignifican la valía de Amancio; el héroe que con sus convicciones puso en alto los principios de la clase obrera, y que hoy mantienen como principal arma para llevar adelante el desarrollo azucarero local.

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