La cooperativa 26 de Julio exibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.
La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

No hay nada más complaciente que disfrutar un paisaje campestre. Aire puro, el trinar de las aves y ese ajetreo propio de las campesinas y los campesinos, hacen un momento excepcional que de seguro, recordaremos por largo tiempo. Y eso es precisamente lo que sucede a quienes tenemos la oportunidad de visitar la cooperativa de producción agropecuaria (CPA)  “26 de julio” en el municipio de Amancio.

Con un área total de 435.52 hectáreas, la actividad fundamental que realizan es la pecuaria, pero incluyen además, los cultivos varios y un área forestal. El proceso productivo lo abarcan 6 fincas; incorporadas a actividades que determinan su objeto social: ordeño manual, desarrollo vacuno, ceba de toros, crianza de cerdos, cultivos varios y la producción de viandas.

Catalogada como una de las mejores cooperativas locales, en el 2016 asumieron el reto de entregar 78 mil 656 litros de leche, por encima de lo previsto. En el actual calendario prevén superar la cifra con 3 mil 100 litros por encima del plan.

Para ello es indispensable el seguimiento a la siembra de plantas proteicas, caña, así como el mantenimiento del pasto Estrella,  la chapea en los potreros y el empleo de la miel urea bagacillo.

Lo que más distingue a esta forma productiva, integrada por 22 socios, es su sentido de pertenencia y ese arraigo a lo que hace la diferencia. Para ellos es admirable el mantenimiento de 3 mil palmas, no solo por la imagen que regala al visitante, si no por el aporte en la alimentación animal, y las ventas de tablas y  guano que también incorporan grandes dividendos a la CPA.

Quizás aquí está el misterio que nos transmite una esbeltez singular de sus resultados, como esas palmas, símbolo de cubanía.

José Enrique Ledesma Orama, presidente de la mencionada forma productiva, asegura que los resultados son parte de la organización que han logrado y la confianza en cada tarea que protagonizan, con la seguridad de que nada es imposible cuando la tierra trabajo y sacrificio.

Variedades de plátano, boniato, yuca y especies de hortalizas y vegetales, engalanan cada programa. Hoy 7 hectáreas las dedican a los frutales con guayaba, mango, coco y mamoncillo, además de la incorporación de la fruta bomba, desde el pasado año.

En la asamblea del mes de enero los asociados de la cooperativa de producción agropecuaria “26 de julio”, creada el 23 de agosto de 1982, aprobaron su compromiso de crecer en las áreas dedicadas a la siembra, así como aumentar la entrega prevista en la carne de cerdo con 1.5 tonelada; y el ovino caprino que ya suman más de 233 animales.

Llegar a lugares como estos nos envuelve en un ambiente donde la energía positiva aparece en cualquier parte. Y es que para estas mujeres y hombres que viven en la comunidad rural del  Kilómetro 15, en la más occidental de las localidades tuneras,  el compromiso comienza a multiplicarse cuando el pueblo agradece su labor.

La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

La cooperativa 26 de Julio exhibe resultados satisfactorios en su gestión. Foto: Bárbara Borrás Aguilar.

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