Precavidos y alertas ante la temporada ciclónica. Foto: Rafael Aparicio Coello.
Precavidos y alertas ante la temporada ciclónica. Foto: Rafael Aparicio Coello.

Llega la temporada ciclónica y con ella todas las estrategias que tienen lugar para no permitir que, en caso de organismos tropicales, el municipio de Amancio, sufra pérdidas tanto económicas como de vidas humanas.

Esta sureña localidad tunera tuvo experiencia tras el paso de los huracanes Ike y Paloma en el año 2008. Este último con gran impacto devastador. Recordemos que todo el litoral de la playa de Guayabal sufrió la furia de los vientos y el impacto arrasador del mar.

Varias familias perdieron sus viviendas y otras no pudieron recuperar nada. Hoy solo queda la historia para contar y la experiencia de quienes vivimos aquellos momentos.

Esa es la razón por la que del primero de junio al 30 de noviembre, la alerta tiene que ser permanente. Estar informados es una prioridad y así saber lo que nos toca en cada fase. Pero desde ahora en las viviendas, centros de trabajo y comunidades en general, las acciones deben estar encaminadas a resguardar lo que tenemos.


No podemos obviar la higienización, el zanjeo en los barrios, la recogida de desechos sólidos, poda de árboles, en fin, todo lo que podamos  hacer en función de cuidar lo que nos pertenece.

Se trata de adelantarnos a lo que, más tarde, podemos perder si no se ejecuta en tiempo. Algo muy importante es la disciplina en todo momento y cumplir las orientaciones e la Defensa Civil.

Hagamos lo que nos toca, pero desde ahora. Si porque no hay que esperar a que una depresión tropical llegue a convertirse en huracán. El inicio de la temporada ciclónica es un reto para los amancieros y las amancieras que prefieren precaver para no lamentar.

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