El más alto escalón humano
El más alto escalón humano

Cuando la anatomía de este polarizado mundo sufre los estertores de un irracional armamentismo y la desmemoria criminaliza  la Historia ignorando paradigmas, el pensamiento guevariano viene a nuestros días como sostén y asidero imprescindible.

Y es que la prédica de Ernesto Guevara de la Serna, ilumina senderos, destraba entuertos, despierta conciencias y enarbola al ejemplo, la consagración y el respeto inequívoco a los principios, al colimador de la acción de las masas populares.

El pensador argentino cubano tuvo en la Revolución guiada por Fidel Castro, suficiente caldo de cultivo para enriquecer su teoría revolucionaria sobre una economía pegada a los raseros proletarios, y aliñada con lo mejor de la creación humana en ese campo.

Las jornadas comunistas de trabajo voluntario como contribución a la construcción de nuevas fábricas, escuelas, viviendas o en apoyo a las zafras azucareras, tuvieron en el Che, el principal promotor.

Predicó, hasta la saciedad, la incuestionable fidelidad y respeto al Comandante en Jefe. Sus ideas renovadoras constituyeron y constituyen herramientas viables para hacer perfectible nuestro Socialismo y vienen a nuestros días como acerada coraza contra sutilezas dirigidas a  subvertir nuestro cotidiano hacer.

De ahí que no se pueda rendir homenaje al Comandante invasor, al Ministro, al Guerrillero Heroico, al internacionalista, repitiendo sus frases o blandiendo sus imágenes con el cansancio que produce la demagogia.

Es necesario sentirlo vivo junto a nosotros, acompañándonos en el batallar cotidiano, sintiendo como propio el golpe en mejilla ajena, avivando el entusiasmo inerte y convocando al combate contra lo nimio y estéril.

Lo honramos haciendo y diciendo como él que: “Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio consciente de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el Hombre Nuevo que se vislumbra en el horizonte.”

El gran reto de la juventud y todas las personas comprometidas está en la esencia de aquellas palabras del Che al expresar: “La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella.”

Sólo nos acercaremos a la ejemplar obra de Ernesto Guevara cuando seamos fieles a su pensamiento y ascendamos, según sus propias consideraciones, el escalón más alto de la especie humana: ser revolucionario.

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