La solidaridad es uno de los rasgos que identifica a los cubanos. Por convicción propia, los habitantes de la mayor isla del Caribe sienten como suyo el dolor ajeno, ya sea provocado por una guerra injusta, una epidemia, un acto de xenofobia o de terrorismo, la furia descomunal de la naturaleza...

 

El valor de ser solidarios tiene raíces muy profundas en la identidad nacional. Ayudar al prójimo o compartir lo que se tiene, aunque sea muy poco, es un gesto noble capaz de levantar los ánimos y el espíritu de lucha contra todas las fuerzas malignas.

En el municipio tunero de Amancio crece la disposición natural y espontánea de hombres y mujeres para resarcir los daños que dejó a su paso el huracán Sandy en las provincias de la región oriental de Cuba.

Con una trayectoria de solidaridad muy bien consolidada, los trabajadores de la Unidad Empresarial de Base Eléctrica (UEBE) fueron los primeros en dar su paso al frente.

De hecho, una brigada de esta entidad se sumó a la representación de Las Tunas que contribuirá al restablecimiento de las redes y centros de trasmisión y distribución de electricidad, seriamente golpeadas por el meteoro en la heroica Santiago.

Similar actitud asumieron tres obreros de la Unidad Básica Forestal Amancio, un motoserrero y dos ayudantes-, para partir en cuanto se de la orden.

Igual disposición se manifiesta entre los técnicos y especialistas de la campaña antivectorial radicados en el Centro Municipal de Higiene y Epidemiología (CMHE), donde está activado un destacamento para brindar apoyo en contingencias excepcionales en cualquier parte del país.

Asimismo, el Sindicato de Trabajadores de la Pesca analizó con los afiliados del establecimiento pesquero de Guayabal, un llamado a ofrecer su mano solidaria para cumplir cualquier tarea en la indómita tierra santiaguera, y acelerar la recuperación del severo impacto causado por "Sandy".

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