Manuel Menéndez Pérez mereció la condición Maestro de Radialistas. Manuel Menéndez Pérez mereció la condición "Maestro de Radialistas".

En 1973 llegó a Radio Maboas, Manuel Menéndez Pérez, el embrujo que le causó este medio del que no consiguió desligarse  y durante 38 años se mantuvo aquí lidiando entre micrófonos y consolas.

Aquí pasó los mejores momentos de su vida y  por la laboriosidad que siempre los ha distinguido le encomendaron distintas tareas como cursos nacionales de perfeccionamiento de audio, los que impartió y compartió con el resto de sus colegas extendiéndolo a todos los jóvenes que llegaban no solo a los realizadores de sonido, locutores, periodistas, directores de programas bebían de los conocimientos de este Maestro por excelencia.

Fue instructor del Círculo de Interés de Radio y hoy tiene el sano orgullo de saber que gracias a sus enseñanzas en esta sureña emisora hay profesionales altamente calificados que él ayudó a formar como Yaíma Barbarán, Bárbara Borrás y  Norge Atucha.

Por sus conocimientos y experiencia se convirtió en el técnico del equipamiento, era el encargado de solucionar las fallas y desperfectos de la tecnología que se usaba en aquel entonces, muchas fueron las horas voluntarias que dedicó a esta importante tarea que garantizó la salida al aire de la emisora cada día y con excelente calidad.

Su consagración hicieron que el colectivo lo seleccionara vanguardia nacional durante 5 años consecutivos,además que avalaran los Premios por la Obra de La Vida, el Urbino Santoya, Raúl Ugarte Batista y la medalla Raúl Gómez García, que le otorgó el sindicato de los Trabajadores de la Cultura.

En la provincia de Las Tunas es el primer realizador de sonidos que recibe la distinción de “Maestro de Radialistas”, de la que se siente satisfecho porque la radio ha sido su  vida, lo máximo, fue el centro de trabajo que consideró su casa. Llegaba a las 5 de la madrugada y no regresaba a su casa después de las 7 de la noche, en ocasiones hasta bien entreada la noche porque debía esperar la salida de la planta para poder arreglar los equipos y que al otro día los oyentes pudieran sintonizar la radio y llevar hasta sus hogares nuestra programación habitual.

Manuel Menéndez Pérez, o Manolo, para quienes sentimos un cariño extraordinario por este hombre que es todo sencillez, humildad, sensibilidad, se le ahoga la voz y las palabras no pueden brotar de sus labios  y tiene que recuperar el aliento para agradecer el cariño de su gente, esta distinción que ganó por mérito propio y por su amor infinito a la radio.

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