Un canto al derecho inalienable que nos corresponde como nación libre y soberana, es la amalgama de sueños y aspiraciones de los amancieros, quienes en el 2013 continuaremos fieles al ideal de amor, felicidad, paz y prosperidad.

Más que pasar la hoja de un almanaque, la etapa que pronto dirá su último adiós, con avances y escollos, fue propicia para validar algunos pronósticos, siempre oportunos cuando se trata de ver cuánto se ha hecho y falta por hacer.

No se trata con ello de sumergirnos en un frío balance de cifras y análisis. Es siempre saludable aquilatar el gran esfuerzo y voluntad de un pueblo que, a fuerza de coraje y tesón, nunca renunciará al sabor de la cubanía, que es a la vez cuna y sustento de grandes realizaciones por el perfeccionamiento de una obra sin igual en el mundo.

Ser cubano significa todo: arrojo, sacrificio, dignidad, independencia, solidaridad, elegir nuestro propio sendero. Es portar como estandarte la energía creadora de hombres y mujeres que fraguan nuevos espíritus para vencer los combates futuros.

Cuba transita por nuevos derroteros para fortalecerse, sin presiones ni chantajes. Busca fórmulas para actualizar su modelo económico, tomando como paradigmas la eficiencia y el fruto del trabajo común. Estos son objetivos supremos para seguir la ruta del crecimiento de una sociedad ciento por ciento socialista.

En la recta final del duodécimo año del siglo XXI vale el reconocimiento y el estímulo para proseguir el rumbo elegido el 1ro. de Enero de 1959. Hacia ese propósito,  vamos los amancieros, que es igual a decir los que nos sentimos orgullosamente cubanos-, en cuadro apretado, firmes y confiados de la victoria.

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