Que el alcohol no sea protagonista. Foto: NIria Isabel Cardoso Estrada
Que el alcohol no sea protagonista. Foto: NIria Isabel Cardoso Estrada

El consumo de bebidas alcohólicas tiene una tendencia al aumento y sobre todo en personas jóvenes que se inician en estas malas prácticas, muchas veces  movidos por agradar al grupo, por embullo o dar muestras de masculinidad, en el caso de los varones.

Sin tener en cuenta que estas conductas que asumen de manera irresponsable puede ser la entrada a un camino sin regreso como es el consumo de sustancias que causan efectos que son nocivos no solo para la persona desde el punto de vistas de salud físico-mental, sino también para la sociedad.

Hoy son muchas las familias que sufren con esta problemática por lo que genera desde el punto de vista sicológico que quebranta la tranquilidad del hogar.

Es preciso que no se deje solo a la escuela y a las unidades de salud con este problema, la familia como principal institución de la sociedad, debe tomar las riendas en el asunto.

En este sentido debemos preocuparnos por lo que hacen nuestros hijos, donde y con quienes se reúnen, si tienen hábitos sanos y saludables.

Evitar el exceso de dinero que les proporcionamos para las salidas que no lo dediquen a beber. Predicar  con el ejemplo, que desde la casa no tenga patrones de conducta negativos con los que después se identifique.

Y ante cualquier episodio, si no sabemos cómo actuar, pedir ayuda, consejo o información los especialistas en el tema para poner el parche antes que salga el tumor, como decimos en buen cubano y así evitar la angustia que viven muchas familias.

 Y desde lo social promocionar más actividades en las que el ron  no sea protagonista y hay ejemplo evidentes como las propuestas que muchas veces preparan Educación Deportes y Cultura. Porque si es posible disminuir el consumo de alcohol y para ello lo mejor es no empezar.

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