Los hijos del Titán de Bronce engendraron la estirpe mambisa de su progenitor, ese que fue ejemplo y guía cuando partieron hacia el continente africano para abrir la senda luminosa de la victoria.

Aquellos imberbes muchachos aún con la adolescencia a flor de piel se volvieron hombres enfrentaron el peligro y combatieron la injusticia para que aquellas hermanas tierras fueran libres.

Como mambises de los nuevos tiempos surcaron el mar y enarbolaron las banderas de la solidaridad, el humanismo y el internacionalismo.

Muchos regaron con su sangre la cimiente para hacer valer el precepto martiano de que “Patria es humanidad”, asumiendo el deber de contribuir a la liberación de otros pueblos.

Por eso cada 7 de diciembre resuena la clarinada mambisa en los campos de San Pedro y emergen como gigantes el General Antonio y su ayudante el Capitán Panchito Gómez Toro para continuar inspirándonos con su ejemplo de intransigencia y dignidad.

Esta es la hora del homenaje perpetuo a quienes escogieron como guía la estrella que ilumina y mata en el escabroso sendero de la libertad.

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