Fidel en el central Rafael Freyre de Holguín. Foto tomada de Internet
Fidel en el central Rafael Freyre de Holguín. Foto tomada de Internet

El 24 de marzo de 1969, el entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, Fidel Castro Ruz, recorre áreas abastecedoras del central Amancio Rodríguez, fábrica ubicada en la antigua región de Santa Cruz del Sur, de la provincia de Camaguey.

Al decir de testigos presenciales y como resultado de la acuciosa investigación del museólogo Vladimir Fernández Moreno, se conoce que el líder de la Revolución sostuvo un encuentro en la zona de Pino 4, con integrantes del Puesto Regional de la Agricultura.

El objetivo de la reunión fue un intercambio con dirigentes  partidistas, del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (Inra) y representantes de los organismos responsabilizados con la marcha de la zafra azucarera en la zona.

Fidel insistió en la importancia que para la economía nacional reportaba la contienda de ese año, que independientemente del aporte al cumplimiento de los compromisos internacionales, constituía la antesala y preparación de la  venidera y el propósito de alcanzar los 10 millones de toneladas de azúcar.

El análisis  condujo a la adopción  de medidas ante la situación  de una zafra retrasada y amenazada por las lluvias primaverales, y sobretodo, en aquellas colonias con mayor volumen de caña ubicadas en tierras bajas, a lo que se unía la compleja situación de los caminos cañeros.
 
Fidel se  interesó  en detalle por el estado y  localización  de los centros de  recepción (centros de acopio), los  equipos de tiro y expresó a los presentes: " Creo que esta batalla aquí en esta región de Amancio se puede ganar porque lo fundamental  está, que es la gente (...) Hay problemas de alzadoras, hay problemas de piezas, problemas a veces de gomas, de acumuladores, en fin, las dificultades muchas que se prenotan en toda lucha dura e intensa como esta".
 
El Comandante en Jefe explicó: "compañeros, la caña que queda aquí significa 10 millones en divisas para nosotros (...) Si toda la caña no es cortada, quedará afectada la economía del país; hay que viabilizar las operaciones de la zafra en lugares antes de la llegada de las lluvias: como en las zonas de Santa Amalia, El Junco y La Lucha. 7 millones de arrobas de caña corren el peligro de no poder ser convertidas en azúcar".

Por su parte Bienvenido de Ávila, en aquel entonces inspector regional de educación de adultos, asegura que se encontraba en el campamento de la Columna Juvenil del Centenario, ubicado en el distrito cañero Vicente Pérez cuando: "llegó Fidel con un  grupo de compañeros. Al detener el Jeep, frente al alojamiento de maestros, los vecinos se percatan de su presencia y colman el lugar. Lamentablemente las dos compañeras,  Blanca Muñoz Herrera, la directora del campamento y la maestra columnista  Norma Cedeño,  que sostuvieron  con él un agradable diálogo de preguntas y repuestas sobre sus responsabilidades, fallecieron.

Tanto el museólogo Vladimir Fernández Moreno como Bienvenido de Ávila Echemendía citan las viviencias de Lauro Fanjul Álvarez, quien fungía como jefe  de caña del Equipo Técnico Agrícola, del Primer Ministro: “La visita la efectuó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al que acompañé y coincidió con la clausura de la Operación Mambí que se hizo por el Comandante. Al concluir fuimos a visitar las áreas de caña sembrada de primavera del 68, las cuales habían recibido las aplicaciones comerciales de herbicidas residuales con aviones" Estos últimos resultados brindaron la posibilidad de contratar más producto y probarlos en los Suelos Rojos de la provincia Matanzas.

La revista Bohemia, el periódico Adelante, el libro Fidel en Camaguey y el inestimable aporte del museólogo Abel Sastre, constituyen los basamentos documentales y científicos que demuestran la presencia del Comandante en Jefe en estos lares.

A 49 años de la primera y única visita de Fidel a zonas del actual municipio de Amancio, sirve de compromiso a los trabajadores de la agroindustria azucarera local para dejar atrás incumplimientos y vacíos productivos, y enfilar la senda de la eficiencia.

Vladimir Fernández Moreno, museólogo museo Amancio Rodríguez
Vladimir Fernández Moreno, museólogo museo Amancio Rodríguez. Foto: Rafael Aparicio Coello

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