Como ella no hay nada parecido. La radio es pasión, entrega, magia, fantasía. Para los que a ella dedican una parte de sus vidas, el tiempo transcurre fugazmente en una aureola de voces, música, efectos sonoros y silencios.

Hay un derroche de talento y creatividad sin límites; todo el engranaje humano se imbrica en una sola dirección: locutores, sonidistas, directores, asesores, periodistas, artistas…, un ejército de hombres y mujeres “chiflados” por las señales hertzianas.

Y en ese contexto creador, los radialistas amancieros también comparten los festejos por el Día Mundial de ese medio de comunicación, instituido por  la UNESCO el 13 de febrero de 2011, mérito que los halaga por partida doble, pues la mayor Isla del Caribe inspiró al ilustre músico y patriota camagueyano Luis Casas Romero, a quien se le atribuye la primicia de inaugurar la 2LC.

La efeméride convoca al colectivo de Maboas, para celebrar, confraternizar y reafirmar los principios que enaltecen el mensaje de la Revolución.

La confluencia de generaciones, jóvenes y veteranos, muchos de ellos con un apego absoluto a la radiofonía, también propicia el acercamiento para descubrir experiencias y modos que contribuyan al perfeccionamiento de la programación, y por ende parecernos más a ese oyente que cada día nos busca en el dial.

Así es la radio, un producto legítimo del pueblo de cuyas entrañas nació y como él, siempre está dispuesta a compartir, recrear, informar, educar, convocar. Siempre es y será la eterna compañera que aguarda por nosotros, en cualquier momento del día y circunstancia por difícil que sea.

La radio, sencillamente, es alegría, compromiso, arma para combatir, vehículo que afianza la identidad de los pueblos.

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