Homenaje a Fidel Castro.

Faltan las palabras cuando la motivación es tan grande y su huella tan profunda.

Faltan las palabras porque no encontramos las exactas. Porque ninguna refleja la grandeza de su persona. Porque aún en la inmensidad, todo nos parece poco.

Y es que decir Fidel es decir también Revolución, es decir Cuba, es nombrar a un pueblo.

Ese que hace de cada 13 de agosto una fiesta para homenajearlo, para celebrar el cumpleaños de su hijo iluminado.

Recordarlo es habitual para los cubanos y las cubanas porque su huella está  presente en cada despertar, en cada calle, en cada escuela, en la sonrisa del pequeño que se educa para seguir sus pasos.

Toda Cuba lo venera porque es nuestro Dios. Incansable defensor de las justas causas, artífice de la paz, nuestro amigo sincero.

Fidel es paradigma de la unidad, la bondad y solidaridad humana, principios que expandió por el mundo con el amor que lo distinguió. Fue hacedor de pueblos, internacionalista intachable.

Es el único con ese poder infinito de convocar, aún desde la espiritualidad, de hacernos pensar y luchar por el bien común; de darnos la fuerza para defender lo que nos pertenece por derecho propio, de vencer obstáculos por difíciles que parezcan.

Solo él trascendió a la historia de los grandes de este mundo y ahora descansa en el altar sagrado de la Patria, allí en Santa Ifigenia,  que es lo mismo que decir en pie de lucha, donde cabe toda la gloria del mundo.

No se ha ido, no. Renace como el ave fénix, se multiplica en cada cubano fiel.  Su ideario se expande como el viento que invade cada lugar de esta isla sin importar regiones, sin mirar las circunstancias.

Fidel es fuerza, brújula y guía que conduce por el camino correcto. Sabio estratega de largas barbas y manos cultas, hombre sencillo, de enérgicas acciones.

Gracias por ser de nosotros, por tu vida, por tu obra, por tu ejemplo, por enseñarnos que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.

Por eso sobra un adiós. No es la despedida. Es un hasta pronto porque siempre estás ahí, en el corazón de tu pueblo, ese que hoy te dice "Hasta la victoria siempre", Fidel.