Gerardo Rodríguez Arias, con 20 años de edad, entregó su vida en aras de la libertad nacional. Fotos: Ecured
Gerardo Rodríguez Arias, con 20 años de edad, entregó su vida en aras de la libertad nacional. Fotos: Ecured

Con solo 20 años Gerardo Rodríguez Arias  evidenció, con particular vehemencia, su vocación de justicia y apego a la dignidad de la nación y la libertad de todos sus hijos.

Abandonando las tareas propias de los muchachos de su edad, se inclinó por la opción de Fidel Castro Ruz y la Generación del Centenario, de impedir la pérdida total de los ideales justicieros y patrios de José Martí.

El 16 de septiembre de 1958, en carta dirigida a su madre, Celia Arias, le expresó: "Mamá con mucho gusto tomo el lápiz en mis manos para decirte por penúltima vez, lo que ya tú sabes, pues mamá me voy para el monte, pues esos son mis mayores deseos, quiero que pienses que lucharé por una patria libre, pues esos son nuestros ideales y así será pase lo que pase, cueste lo que cueste (...)

Gerardo nació en la finca La Victoria, el 3 de septiembre de 1938. Estudió hasta el 6to grado en escuelas rurales de la zona de El Junco. Las penurias de la época lo obligaron a trabajar como obrero agrícola, siendo prácticamente un niño.

Según información recopilada en la enciclopedia Ecured, con su incorporación al Movimiento 26 de julio en 1957, Gerardo trabaja en la clandestinidad, acopia armas, medicinas, además, sirvió de guía a tropas rebeldes que operaban en la zona del antiguo central Francisco.

 En la publicación citada se lee que en cierta ocasión izó una bandera del 26 de julio, en la tumba del patriota Romero Reyes Reyes, que el 20 de septiembre de ese mismo año, se incorpora a la tropa invasora comandada por Jaime Vega y de tránsito por la zona de San Miguel del Junco.

El 27 de ese mes por errores tácticos e incumplimiento de las orientaciones de la comandancia de la Sierra Maestra, los hombres que integraban la Columna 11 Cándido González, que había salido el día 8  de las Vegas de Jibacoa, son masacrados en la Emboscada de Pino 3.

En el desigual combate muere, a los 20 años de edad, Gerardo Rodríguez Arias, el joven que, a costa de su propia vida, eligió la lucha armada como vía para coronar los sueños libertarios de la generación de 1868.

La triunfante Revolución del Primero de Enero de 1959, vindicó los sueños de Gerardo y los jóvenes, que como él, lucharon por la definitiva independencia de Cuba, perpetuando su legado en centros escolares y en una obra humana que tiene entre sus principales aspiraciones la dignidad plena del hombre.

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