Edelis Gay Suárez, educadora en funciones de mensajera. Foto: Danay Naranjo Viñales

Edelis Gay Suárez es una joven amanciera que por estos días escribe páginas  inolvidables en su vida social y contribuye con el bienestar de quienes hoy necesitan se ella.

Licenciada en Enseñanza Primaria y trabajadora del Seminternado Abel Santamaría Cuadrado, Edelis ha convertido las cuadras del barrio donde vive en su aula grande.

"Como parte de las medidas de aislamiento, donde se protegen los adultos mayores y las personas que viven solas, soy mensajera de cuatro familias con adultos mayores. Les compro todo lo que llegue a la bodega, tanto los productos normados como controlados en las unidades de comercio, el punto de venta de Acopio y las tiendas TRD"

Joaquín Sanz, beneficiado, reconoce la valía de esta joven y agradece el noble gesto que  con tanto amor ejerce.

"Mi mensajera, hasta ahora, ha estado vinculada en los productos de la canasta básica y atendiendo las características de nosotros".

Ha tenido un buen desenvolvimiento y no tengo nada  negativo sobre ella. Se ocupa de nosotros, me llama y nos ponemos de acuerdo sobre lo que haga falta comprar para la casa".

Mientras Humberto Zayas y Manuel Muñoz coinciden en que es ejemplar y muy responsable.

"Tengo el criterio más lindo sobre ella. A pesar de ser una muchacha joven y preparada, reúne los requisitos para ser mensajera. Está siempre al día aquí, haciendo los mandados", dice Humberto.

"Es verdad que la muchachita es buena, tiene buen trato, es amable. Está siempre atenta a los productos que llegan a la bodega y viene rápido a buscar los envases para lo que deseemos a comprar", resaltó Manuel.

Con la sencillez que caracteriza a esta joven, explica que para ella es satisfactorio que estas personas estén complacidas con su trabajo en estos momentos difíciles.

"Es una satisfacción personal porque contribuyo a que los productos de la canasta básica de primera necesidad les llegue hasta sus casa pues no tienen familiares jóvenes cercanos".

Para el cumplimiento de las labores domésticas y las responsabilidades personales, también encuentra el tiempo. "Soy madre de casa. Tengo una familia: vivo con mi esposo, mi hijo y mi abuela, a quienes les dedico tiempo porque la mensajería no me impide cumplir con mis responsabilidades personales.

Cuando todo regrese a la normalidad, Edelis extrañará el encuentro matutino con sus vecinos y ellos echarán de menos a esa joven que hoy hace sus jornadas diferentes. Todos agradecerán a estos tiempos difíciles la oportunidad de vivir experiencias donde todos resultan ganadores.

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