La vocación internacionalista de los trabajadores de la cultura en Amancio, -en el extremo sur de la provincia cubana de Las Tunas-,  brilló en la hermana patria de Venezuela gracias al altruismo y entrega desinteresada del reconocido instructor y artista de la plástica Roberto Vázquez Echevarría, quien ya se encuentra de regreso en su terruño natal.

Tras dos años regando amor y sensibilidad en la parroquia Petare, perteneciente al municipio Sucre, en el Estado de Miranda, Tuti, -como le llaman familiares y amigos-, laboró como instructor en una guardería infantil, enseñándole a los pequeñines los secretos de las paletas y los pinceles.

También se hizo extensiva la labor con adultos mayores y en proyectos comunitarios donde los pobladores enriquecen su cultura general e integral, fruto de los convenios bilaterales suscritos entre Cuba y la República Bolivariana de Venezuela.

Roberto destaca la prominencia que tiene el arte de la muralística con elementos identitarios muy propios de un país en plena transformación gracias al legado del desaparecido Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Pero la obra de Tuti no sólo quedó impregnada en el espíritu de los venezolanos, sino que también pueden apreciarse dos murales de gran formato de su propia inspiración plasmados en instalaciones del aeropuerto internacional de Maiquetía, como símbolos de la indestructible hermandad entre los pueblos de José Martí y Simón Bolívar, precursores del ideal de una América unida y próspera.

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