En un paraje rural de la geografía amanciera, una niña despierta cada día de un sueño para espantar demonios y pesadillas. Mas, la luz del sol calienta cada poro de su piel, llenándola de valor y optimismo.

Su nombre es Yaimara González Pacheco. Cuando uno rompe el velo de su timidez, se da cuenta de lo sorprendente que resulta la capacidad humana para enfrentar las más disímiles circunstancias, y cuando se trata de luchar a toda costa por la vida, la lección es inolvidable.

Para Maritza González, el 15 de febrero de 2013 nunca se borrará de la mente. Ese día sintió que el mundo se vino abajo. "Mi hijita comenzó a sentirse mal, con mucho cansancio, y a toda hora del día siempre tenía sueño. La llevamos al médico del consultorio y luego vinieron días muy difíciles para la familia. Hasta que un día en el Hospital Pediátrico "William Soler", de La Habana, le diagnosticaron un padecimiento oncohematológico".

Fue una bofetada brutal, pero con entereza y optimismo asumió la confirmada por los médicos. Desde entonces vive en constante zozobra. "Muchas veces me desvelo por las noches, vigilándola, porque a veces hace gestos y se mueve mucho, como si tuviera pesadillas, y siempre estoy en una incertidumbre porque temo perderla", expresó con desgarro y lágrimas, que le parten el corazón a cualquiera.

"Ella es muy buena, señorita, tranquila, cariñosa, como decimos nosotros, una niña de su casa, nunca me ha dado lucha; aquí en el barrio todos los vecinos, nuestros familiares, están pendientes y preocupados por nosotros".

El espíritu solidario innato de los cubanos se creció ante la adversidad, y en un acto sin precedentes, entidades administrativas, de conjunto con la comunidad, el Partido Comunista de Cuba y la Asamblea del Poder Popular en Amancio,  celebraron los 15 años de Yaymara. Impactada por la emoción, Maritza no encuentra palabras para elogiar ese gesto de desprendimiento humano.

"Yo soy ama de casa, tengo dos hijos mayores, y mi actual esposo trabaja en la Cooperativa de Producción Agropecuaria "16 de abril; realmente no tengo cómo agradecer ese gesto de celebrarle los 15 a mi hijita, pues no tenemos muchas posibilidades económicas. Por eso, yo digo que quien hable mal de su país es un malagradecido; confío en que Fidel y Raúl me van a ayudar a salvar a mi hija", dijo en un conmovedor sollozo.

El trovador Gaspar Esquivel aprovechó el momento para regalar sus chispeantes interpretaciones como parte de las actividades que el fin de semana último tuvieron lugar en la VII edición del Festival de Guaracha "Compay Gallo", y ofreció un aporte monetario simbólico a la homenajeada.

Con un vestido blanco que resaltaba su belleza, Yaimara no pudo contener su alegría para afirmar que cada día era un sueño. " Yo quisiera ser maestra porque me gustan los niños, o policía, porque el uniforme azul me encanta; yo voy a luchar por llegar a ser alguien grande".

Rodeada del calor de su familia, sus fieles amigas y los vecinos de La Matilde, Yaymara González Pacheco tocó las fibras de la sensibilidad con la fe en que la Revolución hará todo lo posible por darle el más preciado de los tesoros: la vida.

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