Cuenta la leyenda que San Valentín había sido cura durante el reinado de Claudio III. Cuando el Emperador decidió que todos los hombres jóvenes debían ser soldados, e impuso la prohibición de contraer matrimonio pues la soltería los hacía más combativos en las batallas, y sin familia eran mejores soldados,  a pesar de esta prohibición, San Valentín llevaba a cabo en secreto la celebración del matrimonio para los soldados…

Esta hermosa tradición de dedicar un día al amor data del siglo XX y ha llegado a nuestros días, como una jornada especial para expresar nuestro cariño a esa persona con la que compartimos los momentos buenos y malos de la vida.

Hay muchas formas y maneras de celebrar este día de tan solo 24 horas,  pero que debemos vivirlo muy intensamente como si fuese el único;  cenas románticas, regalos, una tarjeta, un beso, una flor, una canción, un poema,  o tal vez un paseo cómplice a la luz de la luna.

Pero hoy lo más importante no es el regalo, sino el significado, la intención y el mensaje que lleve consigo; por eso no desaproveche la ocasión de demostrarle, insinuarle o decirle a su pareja o a quien ame cuán importante es para usted.
De amor y no espere nada a cambio; camine en la misma dirección,  perdone, espere y busque el momento preciso para decir te quiero.

Es imposible vivir, respirar, andar, cuando nos entregamos incondicionalmente a otro ser, porque el amor es sin dudas es la más bella expresión del sentimiento humano.
Celebrar el Día de los Enamorados es una tradición que no por añeja, nunca pierde el ímpetu, el brillo y el color; esta es sencillamente una oportunidad para hacerse sentir junto a los que le rodean, con cariño, ternura, pasión, vida….  

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