Central azucarero Amancio Rodríguez en plena actividad fabril. Foto: Rafael Aparicio CoelloConscientes de su responsabilidad en las actuales circunstancias, los directivos y trabajadores de la Unidad Empresarial de Base Central Azucarero (UEB) "Amancio Rodríguez", despiertan del letargo provocado por las interrupciones operativas e industriales, para lograr el protagonismo que exige el país en la campaña 2013-2014.

Después de azarosas jornadas, los agroindustriales del macizo cañero-azucarero del sur de la provincia de Las Tunas encaminan acciones dirigidas a elevar paulatinamente los indicadores de eficiencia y rendimiento industrial con una perspectiva más favorable.

En estos momentos, el ingenio amanciero va retomando el tiempo perdido en las molidas diarias que ocasionaron las paradas por diversas causas, si bien el panorama actual indica una discreta tendencia a la recuperación.

La experiencia acumulada demuestra que ante las adversidades, la industria azucarera local reacciona sin espíritu derrotista, y todavía es posible “encarrilarse” porque no todo está perdido.

En la zafra lo fundamental es defender la integralidad y el análisis colegiado de las decisiones, pues la molienda no es el fin supremo; son vitales otros elementos que incluyen no solo apoyarse en los por cientos de cumplimientos ni en la cantidad de azúcar producida.

Otros factores también forman parte del reto para la presente campaña, a saber los rendimientos en azúcar y potencial de la dulce gramínea, así como el recobrado, los cuales nos serían factibles si la industria incumple los estimados cañeros y los cortes restan caña por exceso de  materias extrañas y elevada humedad de los suelos.

Por ello, es impostergable en la presente etapa, que la UEB Central Azucarero “Amancio Rodríguez” persiga a toda costa la calidad en las cosechas, reduzca las pérdidas en los campos y cumpla las normas establecidas para el envío directo de las arrobas al basculador.

Los avatares de los hombres y mujeres de la primera industria amanciera son hoy el centro de la pelea por la eficiencia económica, para aprovechar el alto en las precipitaciones, reanudar y restablecer la recolección de la caña, donde las condiciones de los suelos lo permitan, y moler alto y eficiente por encima del 70 por ciento de la norma potencial.

Si el suministro de materia prima y la transportación ferroviaria no fallan, en el período de maduración óptima de la caña, -que comprende  febrero y marzo-, se podrá producir una buena parte del crudo comprometido, en correspondencia con un mayor aprovechamiento de las capacidades fabriles instaladas.

Asimismo con limitaciones, pero con un mejor aporte de equipos que en campañas precedentes, marcha la siembra de caña paralelamente a las actividades de zafra, donde ya se trabaja en la preparación y roturación de tierras, tareas que deben medirse igualmente con el termómetro de la calidad.

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