La tradición escénica en el municipio de Amancio se remonta a la primera mitad del siglo XX, en que se tiene conocimiento de la presencia de circos, compañías ambulantes y teatros bufos, e incluso está el privilegio de atesorar el legado de Juan Ramón Lozano, alias Palillo,  considerado si no el único, uno de los pocos ventrílocuos que cultivaban esa compleja habilidad en el país.

Hasta hace unos años atrás, la más occidental de las localidades de  Las Tunas, mostraba una variada gama de grupos y expresiones escénicas de muy buena calidad, reconocidas en eventos provinciales y nacionales, pero hoy el panorama es diferente.

El impacto del bloqueo norteamericano impuesto a Cuba y las limitaciones materiales y financieras que trae consigo, han afectado ostensiblemente el desarrollo del arte de las tablas, si bien el tesón, el amor, y la férrea voluntad obran milagros para preservar una rica herencia.

La Brigada de Instructores de Arte “José Martí” tiene un desempeño fundamental en la meta de rescatar el teatro en todos los entornos, tanto comunitarios como educacionales, donde sobresalen disímiles proyectos e iniciativas para el sano disfrute de niños, jóvenes y adultos.

Por ejemplo, en la Escuela Especial “Darío Guevara”, la instructora Irina Falls Santiesteban despliega muchas dosis de amor y paciencia para contribuir a la preparación integral de los niños con necesidades educativas especiales.

Un proyecto similar lleva a cabo la joven Liudmila Celda con un grupo de alumnos que estudian en el Seminternado “Abel  Santamaría Cuadrado”, donde los frutos son evidentes, desde el punto de vista estético y en la formación de valores.

En cuanto al teatro para jóvenes y adultos las perspectivas son promisorias, con la redefinición del objeto de trabajo de la cátedra de esa especialidad en la Casa de Cultura “Sergio Reinó”, lo cual permitirá  consolidar las demandas culturales y de recreación sana de los lugareños.

Es meritoria la labor incansable de los promotores culturales que en los lugares más recónditos parajes, derrochan sensibilidad y alto poder de convocatoria para transformar el entorno, esfuerzo materializado en el proyecto “Por nosotros mismos”, bajo el auspicio de las autoridades políticas y gubernamentales  amancieras.

Sólo queda pendiente la reapertura de la sala-teatro “Juan Ramón Lozano”, por cuestiones de presupuestos para poner en funcionamiento esta instalación, cuyas condiciones constructivas y acústicas no son las más adecuadas.

Amén de limitaciones materiales de recursos y accesorios, el sector de la Cultura en Amancio pone el máximo empeño para preservar la historia del teatro en esta parte del oriente cubano, como parte consustancial de la identidad y las tradiciones cubanas.   

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