El alcoholismo, conocido como Síndrome de dependencia del alcohol, es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal, se ha convertido en un fenómeno social con una tendencia al incremento en grupo poblacionales que se internan en un camino que muchas veces es muy escabroso y otras no tiene salida.

Esta es la historia de Antonio Zamora Gazcón, un dependiente del alcohol que un buen día decidió apostar por su vida y dejar este vicio que le consumía hasta el alma.

Para Tony como cariñosamente le llaman sus amigos tomar era algo que no implicaba riesgos, el podía dominar la bebida y controlar la situación, hasta que un buen día comenzó a notar que se le iba de las manos la dirección de su vida y se había convertido en un alcohólico.

Narra con tristeza que muchas veces dejó de comer, no por falta de alimento, sino porque se le hacia un nudo en la garganta y simplemente no podía…, además del comentario a sus espaldas cuando pasaba por algún lugar ahí va el borracho o el curda, decían…, la expresión triste de su hijo cuando lo veía llegar a casa en esas condiciones.

Todo esto fue lacerando su espiritualidad, y también su salud se vio muy enfermo casi al punto de morir y un buen día decidió que no tomaría más y ya hacen alrededor de cuatro o cinco años que no se bebe ni un trago, no hizo falta una consulta médica, la voluntad fue superior a su adicción.

Hoy tiene un aspecto diferente, mejor color, mejor apariencia y sobre todo recuperó la confianza del hijo y la imagen en la sociedad.

Comenta satisfecho que comparte con amigos, vecinos y familia en días festivos y celebraciones en casa y para nada se da trago puedo vivir perfectamente sin el alcohol. Su consejo mejor no empezar para que mañana no sea tarde.

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