Actores de los cambios que vive hoy la sociedad con la actualización de su modelo económico y social, los periodistas cubanos  defienden la obra de la Revolución.

Incondicional ante las tareas que se le asigna este gremio lleno de pasión y entrega busca la esencia humanista de la noticia y pone al hombre como centro de los problemas y fenómenos sociales.

Militantes del proyecto que defienden cuentan las historias de su pueblo y desde cualquier lugar divulgan la realidad cubana.

Hacedores de un periodismo revolucionario que aprendieron de José Martí, Juan Gualberto Gómez y Fidel Castro, los profesionales de la prensa son fieles al legado de estos hombres que han utilizado la palabra como un arma poderosa para fundar, juntar y amar.

Indagan hasta la saciedad para buscar la solución a cualquier problema les complace que les detengan en la calle y les comenten un juego de béisbol, un mal servicio o reconocer la calidad de un trámite, es gratificante saber que son útiles creíbles y veraces.

Cronistas de la cotidianeidad siempre están en primera fila, no importan los desafíos, lo escabroso del camino, lo intrincado del lugar, los peligros o las condiciones del clima, ellos sortean entuertos para desenredar la madeja para que al final ese que oye la radio, ve la televisión o lee el periódico, reconozca en el periodista a un fiel guardián que trata cada día de que su trabajo y su obra sean perfectibles y su labor se parezca más a los tiempos actuales.

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