Apostar por el rescate de tradiciones folclóricas, en especial las campesinas, es el objetivo fundamental del proyecto "Que viva la campiña", que encaminan los promotores culturales del municipio de Amancio, a 100 kilómetros al suroccidente de la provincia cubana de Las Tunas.

Esta iniciativa abarca tanto las comunidades rurales como las urbanas y periurbanas, teniendo en cuenta la vitalidad del universo material y espiritual de los hombres del campo, y su contribución al desarrollo económico local y del país, afirmó Francisca Nápoles, coordinadora de ese proyecto auspiciado por el sector de la Cultura en esta oriental comarca.

En este esfuerzo, los promotores culturales amancieros desempeñan un rol decisivo pues implementan acciones en sus entornos de residencia para mantener vivo uno de los componentes claves del proceso de transculturación criolla y cubana, reflejado en el quehacer del bardo bucólico Juan Cristóbal Nápoles Fajardo  “El Cucalambé”.

“Que viva la campiña” tiene lugar los sábados y domingos en zonas del perímetro urbano y rural, con una amplia participación de los pobladores, quienes imprimen vitalidad a expresiones de la cultura material y espiritual campesina, como canturías, guateques, descargas de tonadistas y repentistas, bailes folclóricos, muestras de arte culinario, rudimentos de trabajo, y juegos tradicionales, entre otras.

A partir de una idea concebida por el programa de los promotores culturales en Amancio, se logra mantener viva una parte esencial de nuestra identidad, y cuyo festejo supremo será realidad en los próximos días en Las Tunas, con la realización de la Jornada Cucalambeana, por lo que es una acción concreta y palpable de cuánto puede hacerse a favor de la cultura y el espíritu de un pueblo apegado a sus raíces más autóctonas.    

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