El encanto de los 15 se debate entre la frivolidad y la pérdida de tradiciones. Foto: ArchivoEl sueño de Yadiela Samada Sánchez se hará realidad muy pronto. Como toda adolescente amanciera, ella aspira a dejar constancia del momento trascendental de la celebración de sus 15 primaveras.

Mas, este acontecimiento compromete la holgura económica de su familia, para sortear el alto costo de los servicios e insumos que demanda un evento de esa magnitud. 

“Yo quisiera que mis padres, mis hermanos y mis amigos me hicieran muchos regalos; ponerme una ropa y unos zapatos bonitos; tirarme muchas fotos con David Bisbal o Prince Royce, y bailar discoteca y reguetón hasta el amanecer”, dijo sonriente. 

El impacto de la modernidad ha traído consigo cambios en la tradicional fiesta de los quince. Los que sufren esa vorágine son los padres y las propias muchachas, según expresaron varios lugareños consultados por Maboas Digital.

Yamilka Infante, profesora de la Filial Universitaria Municipal “Haydée Santamaría Cuadrado”, considera que no hay nada más bonito que una fiesta donde primen el amor familiar y la sencillez de la ocasión. “Yo recuerdo con mucho cariño mis 15 en el Palacio de los Matrimonios de Camaguey, una mansión rodeada de un entorno natural precioso, y unas condiciones estupendas para hacer las fotos y la fiesta familiar.  Claro, los tiempos han cambiado; ahora se usan mucho las composiciones fotográficas digitales, con paisajes con paisajes extraños, carros modernos y artistas de moda, que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia”.

Otro elemento es el factor dinero. Para Gerardo Sutherland, trabajador de la Dirección Municipal de Deportes, resulta un verdadero dolor de cabeza el precio de los servicios que presta  el sector privado. “Eso sí, te garantizan todo: el buffet, el vestuario, el local, pero va a la cuenta de los bolsillos. También pienso que se ha perdido la naturalidad a la hora de tomar las fotografías, el uso del vestido blanco con la cola y el velo, el baile del vals. Ahora es casi una competencia estrenar lo último en ropa y calzado, bailar con música estridente, y la fiesta sobrepasa el límite de lo íntimo y familiar”.

Las opciones para agasajar a las quinceañeras se trastocan en una pesadilla familiar, a la hora de escoger los escenarios, y por ello se ve obligada a recurrir al sector cuentapropista, pues las instituciones estatales no cuentan con los recursos necesarios.

Al respecto, Yunior Gez Avilés, director de la Empresa de Servicios a la Población en esta localidad tunera, afirmó que se estudia la posibilidad de ofrecer un paquete con varios servicios, incluido el alquiler del Palacio de los Matrimonios, instalación que prácticamente está en desuso.

El paso del tiempo es inexorable, pero es una realidad que la celebración de los 15 ha perdido el glamour de antaño; tradiciones que le confieren el toque de lo inolvidable han caído ya en el olvido.  Ojalá que el sueño de Yadiela no sea otro guiño a la frivolidad, y cale en las fibras de su corazón con la magia de las cosas sencillas y bellas.    

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