En el Callejón del Muro en la indómita Santiago de Cuba, aún están vivos los sucesos del 30 de julio de 1953, cuando fueron vilmente masacrados Frank País y Raúl Pujols.

Los sicarios de la tiranía batistiana mutilaron sus cuerpos, pero el espíritu y la intransigencia revolucionaria de los mártires se levantaron y  caminaron las calles de la enardecida ciudad y fue llevando el clamor de puerta en puerta de voz en voz para anunciar que el día de la libertad definitiva  estaba cerca.

Frank y Raúl sintetizan lo más noble y valioso de la Generación del Centenario que juraron defender la patria hasta morir, y así lo hicieron. Ofrendaron sus jóvenes vidas en defensa de los sueños de justicia.

Hombres de acción y pensamiento que entraron a la eternidad porque se entregaron a una causa justa para construir un mundo mejor y posible para todos.

Por eso cada 30 de julio desde hace 61 años se convierte en fecha de recordación y homenaje a quines se elevan a lo más alto del podio de la dignidad humana para eternizar el pensamiento de nuestro Héroe Nacional José Martí cuando expresó “El respeto a los héroes ayuda al nacimiento de héroes nuevos”.

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