Una representación de combatientes de la Revolución en Amancio. Foto: Ana Iris Figueredo Torres Son hombres-soldados que escalaron el pedestal de la historia en épocas diferentes, pero una causa común los abrazó: luchar por la total y definitiva independencia de la tierra que los vio nacer, aún cuando los sacrificios y el dolor por sus compañeros caídos fueran inmensos.

61 años después de la alborada libertaria del 26 de julio de 1953, varias generaciones de combatientes de la Revolución Cubana, en el municipio tunero de Amancio, revivieron páginas imborrables en el programa Micrófono Abierto, de Radio Maboas, con una emisión dedicada especialmente a conmemorar la gesta heroica protagonizada por la Generación del Centenario, y cuyo líder indiscutible fue el joven e intrépido abogado Fidel Castro Ruz.

Formar parte del Movimiento 26 de Julio fue para Rabel Arias una prueba de fuego que alimentó su espíritu de joven rebelde. Tiene el gran mérito de haber sido práctico y colaborador activo en los aseguramientos del paso de las columnas 2 y 8 comandadas por los míticos guerrilleros Ernesto Guevara de la Serna y Camilo Cienfuegos Gorriarán, por la parte sur de la provincia de Camaguey, durante la campaña invasora de Oriente a Occidente en el año 1958.

Una férrea educación comunista y la audacia típica de los adolescentes, compulsaron a Leonardo Capote a entregarse por entero a la lucha revolucionaria en el antiguo central Francisco, propiedad de una compañía  norteamericana célebre por los desmanes cometidos contra la clase proletaria, principalmente los obreros azucareros.  Cumplió importantes y arriesgadas misiones, que dieron al traste con el triunfo victorioso del Primero de enero de 1959.

Miembro activo de la clandestinidad, donde realizó acciones heroicas, como sabotajes a los cañaverales y al transporte de la Francisco Sugar Company, Luis Justo Contreras se sumó al pelotón del capitán Roberto Reyes, y luego a la columna 11 que operaba en el Frente Camaguey, en la jurisdicción del Ejército Rebelde, siendo uno de los sobrevivientes de la fatídica emboscada de Pino Tres, que arrojó 33 muertos y 18 heridos.  También cumplió misión internacionalista en la República Popular de Angola y es Teniente Coronel jubilado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Con tan solo 11 años, Marcelino Pérez decidió incorporarse a las filas del Partido Socialista Popular (PSP), y tras ser contactado por el M-26-7, abrió los senderos de la dignidad y el decoro. El color de su piel no fue obstáculo para demostrar su amor incondicional a la Patria mancillada.

Desde pequeño no entendía cómo podían ondear dos banderas juntas, -la cubana y la norteamericana-, en la sede del cuartel de la dictadura batistiana, hoy Escuela Secundaria Básica Urbana  (ESBU) “Capitán San Luis”, un referente en la preparación y formación del hombre nuevo en la Cuba socialista.

Hoy, este padre ejemplar, sonríe satisfecho de haber formado una familia de profesionales, y  aportar su grano a la liberación de otros pueblos hermanos.

Igual orgullo muestran Rolando Guevara, Félix Bancol y Lorenzo Rondón, quienes no vacilaron en marchar a tierras lejanas para sembrar y cultivar las semillas de la solidaridad y el desinterés, -no solo en el terreno militar-, sino también llevando el pan de la enseñanza echando su suerte con los pobres de la tierra. 

No descansan en el largo batallar por la justicia, la razón y la verdad, pues todavía hay mucho camino por delante. Con ellos debemos andar en puño apretado para que la savia nueva de la Revolución se consolide y fortalezca.   

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