Día del Trabajador de la Cultura
Día del Trabajador de la Cultura

No pretendo hacer un análisis crítico de las deficiencias que pudieran existir o no en el sector de la cultura. El 14 de diciembre es una fecha que deviene en reflexión y agradecimiento por aquellos que nos motivan gracias a la inspiración. Esa que se traduce en los versos de escritores que, a pesar  de las carencias, ponen punto final a décimas, versos y prosa.

Este año también se aprobaron proyectos de libros como “Confabulación del fuego”, de Julio Sánchez; mostrando que en la tenacidad está la clave.

Otros resultados realzan la labor de instituciones locales. La Biblioteca Pública “Julio Antonio Mella”, continúa entre las más destacadas de su tipo en la provincia de Las Tunas, por los aportes investigativos y el empleo eficiente del fondo bibliográfico desde el punto de vista promocional.

La librería “Pedro Plaza Fernández” cumplió el plan de venta correspondiente al actual año, y continúan la gestión por centros educacionales, como parte del programa para la lectura.

No puedo dejar de mencionar al museo “Amancio Rodríguez Herrero”, ejemplo de contribución inigualable en el rescate del patrimonio y la historia local. Otras como la Casa de Cultura “Sergio Reynó”, la Casa del Escritor “Nicolás Guillén” y la Casa de la Música, ofrecen valiosos aportes que inciden en la formación de niños, adolescentes y jóvenes.

En varias oportunidades escuchamos decir que la cultura es escudo y espada dela nación. Escudo porque mediante sus disímiles formas de creación, nos ampara ante cualquier cambio que nos quieran imponer; espada porque es una arma de combate en defensa de nuestra soberanía e identidad.

Si, la que conocemos desde pequeños cuando danzamos, formamos parte de una obra de teatro; interpretamos una canción, o simplemente cuando nos convertimos en el más fiel espectador crítico. Porque la cultura, como afirmó Armando Hart, no se dirige; se promueve.

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