María Soledad Botello Sánchez. Foto: Edilberto Revolta Falls.María Soledad Botello Sánchez. Foto: Edilberto Revolta Falls.

Mi invitada de esta semana recibió recientemente  el Premio Por la Obra de la Vida que otorga la Sociedad de Pedagogos de Cuba, avala este reconocimiento los 45 años de  consagración en la Educación de la Licenciada María Soledad Botello Sánchez.

“Siempre tuve vocación por el magisterio y por ello abandoné el preuniversitario y  comencé a trabajar  en el año 1972 como maestra del sistema de  Montaña en Santiago de Cuba en el cuartón La Lucía en el actual municipio de Guamá, entre montañas  subiendo y bajando el lomerío recibía la preparación por parte de los inspectores de ruta en Ocujal del Turquino y en Yerba de Guinea, ello me valió para que en el año 1975 ingresara  en el Plan  Veguita en respuesta al llamado realizado por el Ministro de Educación de esa época José Ramón Fernández”.

Con la desenvoltura que caracteriza  a esta oriunda del histórico municipio de Yara, María Soledad rememora sus vivencias en 1980 cuando cursaba la licenciatura en el Caney de las Mercedes, una escuela creada por la Revolución con la participación de combatientes desmovilizados del Ejército Rebelde, allí impartió clases a alumnos de Buey Arriba, Jiguaní y Bartolomé Masó.

“Me siento afortunada de haber enseñado a miles de personas y le agradezco a mi padre que aunque no estudió en academia  fue un buen telegrafista en Manzanillo y su vida laboral la inició en  la Finca Viran-Castro, fue el primer telegrafista que tuvo esa comunidad en Holguín por los años 1945-46 y  a mi madre que  tenía el don de encausar a los hijos por el lugar correcto”.

Cómo llega  María Soledad Botello a  Amancio, este municipio ubicado en el suroccidente de Las Tunas.

“Pues nada yo venía en un transporte junto a Paulina Hernández una destacada profesional del magisterio en  esta localidad  en busca de mejores condiciones de vida y desarrollo pues tenía mi hija pequeña, ahora ya tiene 40 años y me solicitó venir para acá y desde esa fecha estoy en Amancio, lugar donde me siento contenta y satisfecha, cuando en las calles muchas personas me dicen profesora”.

María  Soledad, que de soledad no tiene nada, fundó en Amancio la sociedad de pedagogos,  fue vanguardia nacional durante 15 años consecutivos, ostenta la medalla Pepito Tey,  la Rafael María de Mendive,  el  sello de Educadora Ejemplar, el  reconocimiento Honrar Honra que otorga la Sociedad Cultural José Martí  y en estos momentos lidera el proyecto “Guilleniano,” en la Escuela Primaria Anastasio Quiñones dirigida a fortalecer nuestra identidad.

“Antes de despedirme Nelsy yo quisiera reiterarte que mi vocación fue ser maestra y la vida me puso en el lugar justo.”