José Martí“Son las familias como las raíces de los pueblos; y quien funda una, y da a la patria hijos útiles, tiene, al caer en el último sueño de la tierra, derecho a que se recuerde su nombre con respeto y cariño”. Así lo sentenció José Martí, quien fue consecuencia de los valores ético-morales de sus padres y demás familiares.

Sucede que hoy se habla de una crisis de valores que muchas veces se asocia a una crisis de la familia. Es cierto, a pesar de que la familia es la más antigua forma de organización humana y tal vez el ámbito social donde mayor fuerza tengan las tradiciones y la tendencia a su conservación, esto no significa que no cambie y que sea una entidad siempre idéntica a sí misma, dada de una vez y para siempre.

Ante situaciones adversas, frente a los enemigos del país, el patriotismo, la dignidad y la lealtad se agigantan en la familia cuabana.

El ejemplo de Juan Miguel González y toda su familia, ante la pretensión de secuestrar a su hijo Elián González en los Estados Unidos  ¿Quién lo olvida? ¿Qué decir de la compañía familiar, honesta y unánime, ante la coyuntura adversa y las desproporcionadas condenas a los Cinco Héroes?

Ahí están padres, madres, esposas, hijos, hermanos... cinco familias convertidas en todo un bloque humano, y junto a ellos, toda la gran familia cubana, esa generosa y heroica familia que es el pueblo cubano.La familia de los antiterrodistas prisioneros injustamente en cárceles del imperio, es tan extensa como el mundo, pues en todas partes han surgido seres solidarios porque "El hombre es un instrumento del deber, así se es hombre".

Y vuelvo a Martí, al Maestro que también afirmó: "Todo el que lleva luz se queda solo", esa soledad que no excluye los afectos familiares porque, "El deber de un hombre está allí donde es más útil".

Pensando así el Apóstol llamó "Madre América" al pedazo nuestro del Continente, y sobre él vertió su esperanza y su ternura. Y también Cuba era "madre": el 18 de noviembre de 1894 le escribe al doctor Juan Santos Fernández, el oculista que atendía a doña Leonor, y le dice: "Trátamela bien, que ya ves que no tiene hijo. El que le dio la naturaleza está empleando los últimos años de su vida en ver cómo salva a la madre mayor".

La familia cubana de hoy debe convenir con Martí porque es hermoso poder palmar la solidaridad en cada momento adverso, ante situaciones difíciles, hay manchas, sí, pero también hay luces; es legítimo ver a las personas de todos los pueblos, por ejemplo, agrupados alrededor de los Cinco y de su familia, una hermosa página del género humano que pasará a la historia de lo mejor del hombre.

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