A José Martí Pérez

La jornada marcaba el día 28 del calendario correspondiente al año 1853. Una modesta vivienda cobija humilde familia. Se estremece el hogar. Gime la madre; el padre desnuda una sonrisa por el nacimiento del varón que llega para estirar la estirpe y perpetuar el apellido.

La criatura crece ataviada de cariño, valores y rigor. Entre faldas y mimos se curte el espíritu. El padre endurece riendas y traza destinos. La criatura se yergue, forja apetitos de justicia, libertad y humanismo.

El jovenzuelo se afana en estudios. Busca en horizontes pretéritos y por venir, esperanzas. El deber acecha bajo la tutela del sacrificio. Azotes en negros cuerpos llegan como clarines para despertar futuros. El hierro marca la lozana  piel. El presidio endurece la ternura y una llovizna de sueños corona noches y días.

La pluma rasga el frágil papel. Cada trazo refleja sentimientos, entrega y vocación,  porque la fuerza está en el sacrificio. La conciencia dicta que “... nada fatiga tanto como el reposo” (…) y que “el deber debe cumplirse sencilla y naturalmente”. *

Se conspira. Anteriores contiendas trocaron en los atolladeros y confusiones de las oscuridades humanas. Hay que levantar el alma patria, enaltecer la voluntad y desencarcelar pasiones. La manigua llama  y  “en las horas solemnes, las decisiones son rápidas”.*

El trote de nobles brutos sostiene a rigurosos hombres. El filoso instrumento deja las labrazas y asume protagonismo como arma y escudo para ganar la ansiada independencia. Cuba hierve, el combate se hace  continuo. “Los pensamientos, como óleos sagrados, ungen, y cuanto tocan purifican “*, la meta la libertad.

A transcurrido la mitad  del día 19 del quinto mes del año 1895. En la llanura irrumpe el bravío corcel. Un  jinete de endeble físico lo conduce y fuerza incuestionable en el pensamiento. La muerte, que es (…) “una victoria, y cuando se ha vivido bien, el féretro es un carro de triunfo” (…)* asecha arropada de tranquilidad. Quiso la naturaleza que en la juntura de aquellas inquietas aguas, se eternizaran instantes para que germinara la semilla de un paradigma y la patria pariera al mejor y más universal de sus hijos.

* Jorge Sergio Batlle: “José Martí aforismos”. Centro de Estados Martianos, La  Habana, 2004.

Comentarios   

#1 Nelsy 28-01-2016 11:45
No hay momento en la vida en que sus ideas no estén presente, cuando leo sus versos , sus pensamientos, su obra, me digo, no hay nada ningun tema que no escapara a su inteligencia.
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