Aniversario 63 del asesinato de los líderes azucareros Amancio Rodríguez Herrero y José Oviedo Chacón

Memorias de un horrendo crimen

“Amancio no vayas que te van a matar”. Y Amancio fue. No  vaciló ni por un momento, no le importaron las amenazas, ante todo estaba su compromiso, la palabra empeñada con los trabajadores que le seguían.

Su espíritu era indomable, cual titán invencible. Con paso firme se dirigió a la tribuna para defender los derechos de los azucareros.

Nunca se le vio bajar la cabeza, ni en acto indigno; prefirió seguir del lado de los humildes a manchar sus manos con un cheque en blanco para abandonar los ideales de justicia y dignidad.

Siempre al lado de la razón y la vergüenza, tal fue así que no hubo caso o demanda presentado ante la administración de la Francisco Sugar Company que perdiera, pues siempre le asistió la verdad.

Aquel trágico día de 1949, una bala asesina salida de la mano cobarde de un sicario cegó la luz de los ojos de aquel hombre inmenso, no por su estatura, sino por su valor y condición humana, que cayó sin vida junto a su entrañable compañero José Oviedo Chacón.

José Oviedo Chacón

¡Qué crimen tan atroz! La muchedumbre enardecida los cargó en brazos y no hubo una pérdida más sentida que la de aquel 18 de septiembre; reinó el luto en las casas de obreros y campesinos, y también las de aquellos que, a pesar de su posición, eran hombres dignos. Todos se quitaron el sombrero para ver pasar el féretro con los cuerpos de dos héroes dimensionados en el tiempo y la historia.

El crimen trató de apagar la fuerza de su ejemplo, mas, no lo consiguió; Amancio Rodríguez Herrero y José Oviedo Chacón alcanzaron la inmortalidad. Y como lo dijo el capitán de la clase obrera Lázaro Peña, hoy nos sentimos orgullosos de ser hijos de este terruño y de ser amancieros de pura cepa, porque llevamos en la sangre los genes del honor y la dignidad.

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