Monumento al líder azucarero Amancio Rodríguez Herrero, asesinado el 18 de septiembre de 1949
Monumento al líder azucarero Amancio Rodríguez Herrero, asesinado el 18 de septiembre de 1949

Era 18 de septiembre, corría el año 1949, y en el Francisco, un nombre le quitaba el sueño a muchos por su valentía y arrojo.

Por eso decidieron su muerte para que su voz no se levantara como montaña infranqueable a favor de los pobres y los desposeídos.

Por ello planificaron aquella reunión en el sindicato azucarero. La muerte rodeaba el lugar, los cobardes asesinos se escondían entre la multitud. Aunque lo sabía no temió a la fría guadaña de la parca.

Amancio se dispuso a tomar la tribuna para hablar a su gente, más un disparo surco el aire y lo hirió mortalmente junto a su inseparable compañero de luchas José Oviedo Chacón.

La tristeza embargó el lugar y se extendió al pueblo, que enardecido  por el acto vil y cobarde, preparó las honras fúnebres que se convirtieron en una sentida demostración  de dolor y compromiso con el líder.

La muerte no es verdad, cuando se ha escrito bien la obra de la vida, por eso Amancio permaneció aquí en estas tierras para avivar la lucha con su ejemplo y lo logró porque los tiranos cayeron uno tras otro, para dar paso a la institución de una república con todos y con el bien de todos.

Hoy su espíritu y su compromiso nos acompañan en cada intento y salimos victoriosos porque quienes habitamos este sureño terruño, que se enorgullece de llevar tu nombre, somos de tu estirpe, de los que nunca se rinden.

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